Puerto Rico: su transformación en el tiempo

Historia y sociedad

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Economía de Puerto Rico durante el siglo 16

Publicado por Mario R. Cancel en 6 diciembre 2011

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

    Minas de plata del Potosí

En términos generales, la situación colonial favorece, primero, la intervención del Estado, la Corona en este caso, en el Mercado. La idea del Estado como un artefacto todopoderoso y sagrado domina. La meta es proteger los beneficios de la Monarquía, actitud que se traduce en altas tasa de impuestos. En segundo lugar, se estimula el monopolio de la riqueza de las colonias y su explotación en beneficio de la Monarquía. El Mercantilismo se opone al mercado libre y a la competencia con terceros, por lo que consideran el Atlántico un Mar Cerrado. En tercer lugar, las fuentes más confiables de riqueza son el comercio con ganancia que se traduce en una balanza comercial favorable para la Monarquía, y la acumulación de oro y plata. Por eso se promueve la explotación minera y el comercio regulado por el Estado con el fin de que se venda más de lo que se compra en el marco del tráfico internacional. Por último, la ética laboral dominante desprecia el trabajo manual por lo que  garantizan que el mismo sea ejecutado por vasallos Aruaco-Taínos, o Esclavos negros, moros o indios, o Peninsulares pobres.

Los ciclos económicos: la minería (1509-1535)

En una primera fase los esfuerzos se concentran en la recuperación de minerales metálicos con un interés particular en los metales preciosos. La extracción de oro ofrece una diversidad interesante de escenarios. Se obtiene el mismo de los placeres o bancos de arena de los ríos en la conocida minería de ribera; se recolectan manualmente pepitas de oro de las zonas de desbordamiento de los ríos en la minería de sabana; pero también se extrae de ciertos filones  aunque en menor cuantía. El producto se enviaba en bruto a Santo Domingo para ser fundido (1508-1510), pero luego de aquella fecha, se creó una fundición en la aldea de Caparra. El producto final eran lingotes o barras de relativa pureza que  se enviaban a la Península en barcos artillado.

Adjunto también se extrajeron metales como plata, estaño, azogue y plomo, también en menor cuantía y volumen. La crisis de la minería, generalmente marcada hacia el año 1535, ha sido explicada de diverso modos.  Me parece que las más confiables fueron la competencia de México y Perú en los reglones de la plata y el oro, superproducción que produjo una caída del precio de aquellos bienes y redujo los rendimientos del producto. El otro elemento crucial parece haber sido el encarecimiento de la mano de obra por la “escasez de indios” y los precios ascendentes de los esclavos negros.

Producción de minerales no- metálicos

En este renglón resulta notable la producción de sal de piedra en las áreas de Salinas, Guayama, Guánica y Cabo Rojo, elemento esencial para producir salazones. Las sales debían trasladarse a Caparra y su Puerto Rico con todas las dificultades que ello implicaba. España no autorizó la producción de salazones locales, con el fin de asegurar la venta de salazones de Sevilla y, más tarde, de la Araya en Venezuela, política que demuestra la naturaleza del proteccionismo mercantilista dominante. El otro factor limitante durante el siglo 17 fue la competencia de Bonaire, San Martín y la Tortuga , islas que terminaron en manos de poderes extranjeros.

Los ciclos económicos: la agricultura (1535-1650)

La agricultura de subsistencia en estancias familiares en tierras realengas fue una práctica necesaria y por lo tanto común. Las mismas eran trabajadas por labradores que cultivan los consumos básicos. La mesa del colono  incluía productos aruaco-taínos tales como yuca, yautía, lerén, maíz, piña y maní; productos africanos como guineo, plátano, gandul; y productos euro-asiáticos como arroz, habichuela, cebolla, naranjas.

La agricultura experimental se practicó con el fin de adaptar productos no tropicales al clima local. Era un modo de ajustar la naturaleza y la producción a la cultura alimentaria del europeo. Con ese fin se fundaron  granjas experimentales equivalentes a laboratorios agrarios.

Ponce de León auspició en El Toa o Río la Plata y La Mona una de ellas, la más conocida. Asencio de Villanueva administró otra en Utuado. En aquellos centros se domesticaron plantas aromáticas y especias como el comino, el anís y el culantro, viandas como plátanos y guineos, y la caña de azúcar. Los experimentos fracasados más notables fueron con el trigo, la vid y el olivo. Lo que no s epodía producir localmente, se importaba de Santo Domingo y Sevilla y luego también de Costa Firme.

La agricultura comercial se apoya en la caña de azúcar para exportar azúcar moscabada a Sevilla. Los cañamelares o ingenios azucareros aparecieron  en el panorama desde que en 1523 Tomás de Castellón fundó el suyo en la Villa de San Germán de Añasco. También hubo interés en producir tabaco para  fumarlo o mascarlo. Se reconocía que la hoja tenía valores terapéuticos dado que se usaba como antídoto del curare o anti-infeccioso o anti tetánico. La Iglesia Católica lo asociaba a los ritos religiosos de los aruaco-taínos por lo que su consumo de placer se interpretó como signo de herejía o hechicería en el siglo 16 y se prohibió su producción.

También se estimuló la cosecha de jengibre, arbusto y raíz originaria de la India. El jengibre se daba silvestre, no requería mucha inversión, y se usaba como condimentoestimulante en bebidas, y como  remedio expectorante en tisanas. Su producción fue prohibida porque competía con la caña de azúcar, política que favoreció que sus productores lo vendieran de contrabando a los enemigos de España. No fue hasta 1620 que se legalizó la producción y tráfico de tabaco y el jengibre .

La industria favorecida fue la caña de azúcar. La Corona la incentivó: en 1537 autorizó préstamos a bajo interés para los dueños de ingenios. También se autorizó a los Cabildos a repartir tierras reales gratis para los inversionistas. El panorama industrial estaba dominado por los ingenios de sangre, fábricas que usaban animales y esclavos como fuente de energía. Durante el siglo 16 se introdujeron nuevas técnicas o  fuentes de energía alternativas. Desde 1549,  Diego Lorenzo utilizó los ingenios hidráulicos en la colonia. En general, el crecimiento de la industria azucarera fue lento hasta el siglo 19. Las razones fueron diversas, como se deduce de la lista que sigue:

1)                  La ausencia de un régimen de propiedad

2)                  Las altas tasas de impuestos al producto

3)                  La ausencia de un mercado libre pleno

4)                  Los costos de la mano de obra esclava

5)                  La violencia de los esclavos y los taínos y caribes

6)                  El contrabando con poderes extranjeros

7)                  El atraso tecnológico

En 1582 sólo había 11 ingenios funcionando, los cuáles producían 15,000 arrobas o 375,000 libras de azúcar morena. En 1644,  López de Haro menciona 7 ingenios; y en 1647  Torres Vargas menciona 7 ingenios en funciones.

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La Economía de Hacienda Azucarera

Publicado por Mario R. Cancel en 5 marzo 2011

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

 

Las Haciendas Azucareras fueron un tipo peculiar de empresa. Eran complejos de producción que controlaban la fase agraria y la fase industrial de la generación de un bien social. Su ingerencia en el mercado terminaba al momento de colocar el producto en el mercado internacional, momento en el que cedían el poder a los agentes de negocios y a los comerciantes. La fase agraria incluía la siembra, cultivo, cosecha y corte de la caña de azúcar. La fase industrial envolvía la molienda, procesamiento y empaque del producto. Los productos generados incluían azúcar y sus derivados, tales como miel de purga, alimento para animales, ron y abono. Se trataba de una empresa compleja que convirtió a los Hacendados en un signo interesante de poder social. En términos muy generales estaban estructurados como los Ingenios del siglo 16 y 17 en la medida en que integraban una finca de gran extensión y una fábrica.

Casa Grande de Hacienda la Esperanza en Manatí (1977)

Una característica de las Haciendas Azucareras usaban tecnologías baratas y simples por lo que  producían azúcar moscabada o morena. Muchas no tenían  capacidad para producir azúcar refinado o blanco por lo que su capacidad para competir en un Mercado que ya producía azúcar de remolacha o de resina de arce, era poca. Durante la época de oro de la Economía de Hacienda Azucarera en Puerto Rico, la superproducción del azúcar abarató el producto limitando los márgenes de ganancia de los empresarios.

Otra característica determinante fue que dependían de la mano de obra esclava importaba del extranjero o reproducida localmente. El Estado y la Iglesia apoyaban la reproducción del sistema esclavista. El primero toleraba el tráfico negrero a pesar de la campaña internacional contra el mismo y de los tratados que había firmado el reino de España para abolirlo. Por otro lado, el Derecho Civil y Eclesiástico actuaban en connubio y aceptaba la validez de lo que denomino la Doctrina del Vientre Esclavo: el hijo de una mujer esclava crecería como esclavo independientemente de la condición jurídica del padre. El encarecimiento de los esclavos, favoreció la integración de mano de obra libre o jornaleros en las tareas de las haciendas. Se trataba de un mercado laboral mixto.

Debo llamar la atención sobre el hecho de que las Reformas Económicas en la colonia  dependieron de la subsistencia de la esclavitud para funcionar e incluso, ratificaron su valor social. En 1834 había 41,814 esclavos activos. En  1846 había 51,256 suma que representa el  tope en la estadística. Desde aquel momento en adelante, su presencia física comenzó a disminuir.

La geografía de la Economía de Haciendas Azucareras ofrece pistas sobre el desarrollo urbano de Puerto Rico en la primera mitad del siglo 19. Como se sabe, proliferó en la zona costanera: Mayagüez, Ponce y Guayama fueron tres de los más significativos grandes centros del dulce. Hacia 1850 había 789 Haciendas Azucareras registradas en el país. El territorio llegó a producir  el 5% del azúcar del mundo, y a ser el segundo proveedor de azúcar a Estados Unidos, detrás de Cuba. Ello explica que cerca del 60 % de la producción local se destinara a aquel mercado y es un factor que hay que tomar en cuenta a la hora de evaluar el 1898.

 

Las debilidades de la Economía de Haciendas Azucareras

Aquel espacio de producción fue un foco de intensas contradicciones de clase. Los choques entre amos y esclavos, patronos y jornaleros, esclavos y jornaleros, unidos a las competencias entre hacendados extranjeros, españoles y puertorriqueños, y entre la clase de los hacendados  y los comerciantes-prestamistas, fueron a su vez el  fermento de importantes luchas políticas.  Una de las más relevantes fue el debate sobre la necesidad y la moralidad de poseer esclavos. Los jornales de hambre que recibían los trabajadores  por una tarea de sol a sol, las malas condiciones de vida de los esclavos y los jornaleros, las mismas ventajas fiscales que por mucho tiempo disfrutaron los inversionistas españoles y los extranjeros fueron cuestionados. Eran debates que se podían politizar con facilidad. El  Estado y la Iglesia la censuraron por el peligro que representaba ponerla sobre la mesa categorizándolas como inconvenientes o subversivas.

Mercedita en Ponce hacia 1908

Otra fragilidad fue, como se ha sugerido, la ausencia de un sistema crediticio moderno en la colonia no había una banca comercial activa. El crédito agrario se obtenía de los comerciantes mediante el Sistema de Refacción en el cual los Hacendados sin dinero debían hipotecar la producción y las propiedades inmobiliarias para garantizar el pago de sus gastos a un comerciante-prestamista. El comerciante prestamista  pagaba los gastos de la cosecha por adelantado, pero facturaba entre un 12 y un 36 % de intereses, además de una comisión por vender el producto en el mercado internacional. Los comerciantes-prestamistas eran vistos por los hacendados como un adversario. Todo parece indicar que el sector estaba dominado por  españoles y extranjeros. La ausencia de crédito comercial fue un problema de largo alcance en el siglo 19. El primer banco comercial apareció en 1877: la Sociedad Anónima de Crédito Mercantil cuando ya la industria estaba en problemas.

La otra debilidad era que los precios del producto no se fijaban en Puerto Rico y dependían  de un mercado incontrolable y de los precios que se establecieran en la Bolsa de Londres. Puerto Rico fue un socio menor en la economía mundial. La combinación de todos esos factores fue la base de la crisis de la Economía de Haciendas Azucareras.

 

La esclavitud negra en la Economía de Haciendas Azucareras

Entre 1815 y 1850 la Trata Negrera y la Esclavitud fueron condenadas por la comunidad internacional, pero el crecimiento económico de Puerto Rico, dependía de la esclavitud. En 1817 España e Inglaterra acordaron abolir la Trata Negrera hacia 1820. Dado que no se podían sustraer esclavos del  África al norte de la línea del Ecuador, los consumidores de la isla los compraban al sur de la línea ecuatorial y en Estados Unidos. En 1835 se firmó un nuevo tratado entre España e Inglaterra el cual creó un sistema de registro bilateral y se dispusieron buques de guerra para la vigilancia del tránsito marítimo sospechoso. El acuerdo facultó la creación de tribunales hispano-ingleses que juzgaran a los violadores y estableció que las sentencias eran inapelables.

En noviembre de 1839, la Iglesia Católica Romana se expresó sobre el asunto. El Papa Gregorio 16 emitió Bula condenando la Trata Negrera y condenó a excomunión a los traficantes. Se trataba de una expresión moderada y simbólica: la Bula no condenó la esclavitud.  Por fin en 1845,  se firmó un nuevo tratado de abolición de la Trata Negrera extensivo a Puerto Rico. A partir de ese momento, la propuesta de Abolir la Esclavitud, tomó fuerza. El efecto de todo ello había sido que los precios de los esclavos subieron dramáticamente. La Economía de Haciendas Azucareras se encontraba en una incómoda situación. El reto era que había que modernizar la industria, comenzar a producir azúcar refinada y a la vez revisar los métodos de producción a la luz del cambio en el mercado laboral. Se hizo imperiosa la necesidad de maquinaria moderna y de instituir el trabajo libre. Cuando en 1848, en medio de la rebelión social en Europa, los precios internacionales del azúcar moscabado cayeron, la crisis económica azotó a la industria.

En  aquel ambiente maduraron otras ideologías políticas y sociales amenazantes. El pensamiento abolicionista, junto a las propuestas identificadas con el liberalismo, el constitucionalismo, el anexionismo y el separatismo polarizaron el debate público. La reacción de Estado fue afirmar el autoritarismo y el control sobre las clases subalternas y estrechar la vigilancia sobre los ciudadanos considerados subversivos.

 

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Documento y comentario: Sociedades Secretas, la Torre del Viejo

Publicado por Mario R. Cancel en 31 marzo 2010

  • Dr. Félix Tió y Malaret (1855-1932)

Era el último tercio del año 1886. En el viejo Partido Liberal Reformista existían para ese tiempo dos tendencias: la primera, capitaneada por Celis Aguilera, quien quería la asimilación de la Isla a la Península, sirvió de base para constituir el Partido Asimilista; la otra, permanecía fiel a su programa de reformas liberales. Ambas tendencias eran absolutamente contrarias al Partido Conservador Incondicional, que sostenía el statu-quo y que conceptuaba separatistas a todos los que no militaban en sus filas. La sesión celebrada en San Juan en el 1883 fue la que dio origen a esa división y a las contiendas periodísticas que se sucedieron.

(…)

En Ponce, algunos elementos separatistas se aprovecharon de esa asamblea de puertorriqueños amantes de la libertad de su nativa tierra, para hacer propaganda a favor de una sociedad secreta que venía funcionando desde hacía ya algunos meses, ideada, según se dijo, por el nunca bien llorado patriota Don Ramón Emeterio Betances, residente, para entonces, en Santo Domingo. Esta sociedad copiaba el sistema de “boycott” irlandés que tanto daño estaba haciendo a Inglaterra y fue introducido en Santo Domingo por el Dr. Pagani, a su regreso a ese país. En dicha sociedad fue iniciado por los separatistas puertorriqueños que residían en Santo Domingo, conspirando contra España, entre otros, el señor Aurelio Méndez.

Mercado popular en Puerto Rico

Antes de comenzar a narrar la historia de la sociedad secreta LA TORRE DEL VIEJO, llamada también Secos y Mojados, y antes de hablar sobre el infame componte, debo significar que los que militábamos en el Partido Liberal odiábamos a los gobiernos despóticos y tiránicos de España, pero amábamos a los españoles peninsulares. Odiábamos a la España colonial, pero queríamos a la España peninsular. Hijos o descendientes de españoles la mayoría de nosotros, y educados en la Península, nos habíamos creado en ella afectos, y estrechas y sinceras amistades; habíamos gozado allí de los placeres juveniles en esa edad que deja siempre gratos recuerdos. Éramos, eso sí, o fuimos desleales a los gobiernos españoles, porque no podíamos expresar libremente nuestros pensamientos y sentimientos a fin de no exponernos a perder la libertad personal. Trabajábamos secretamente por la redención de nuestro país, pero queríamos a España. (…) Teníamos que ser desleales a la fuerza y teníamos, a la fuerza, que aparentar ser leales para no ser deportados, reducidos a prisión o mutilados.

La Torre del Viejo era, pues, una sociedad secreta en la que sólo se admitía a los hijos del país. El propósito era obligar a los peninsulares, incondicionalmente españoles, y a los voluntarios, a abandonar la Isla, usando para ello, como único medio, el “boycott”; es decir: no comprándoles nada en sus tiendas o comercios y estorbándolos en sus negocios de manera que no pudieran enriquecerse a costa del empobrecimiento de los nuestros.

Con esos propósitos se fundó dicha sociedad, la cual estaba constituida por un número indeterminado de comités, cuyos miembros se trasmitían verbalmente los acuerdos tomados, ya que estábales prohibido en absoluto escribir nada que con ella se relacionara. Sus miembros se llamaban secos y a sus enemigos se les aplicaba la denominación de mojados. El signo o saludo de reconocimiento de sus miembros era el siguiente: levantaban el dedo índice de la mano derecha, cuando deseaban darse a conocer, y el que contestaba bajaba el suyo, señalando hacia abajo. Este saludo significaba: nosotros encima, ellos debajo. También se daban a conocer sus miembros diciendo al saludar el uno “La Torre del Viejo” y contestando el otro “Secreto inviolable.” Siete miembros constituían un comité y éste recibía los acuerdos y órdenes verbalmente, sin saber el origen o procedencia de los mismos. Esos acuerdos, pues, se iban trasmitiendo de uno otro comité. Del “boycotting” estaban, naturalmente, exceptuados los españoles que colaboraban con nosotros a favor de la consecución de mayores libertades para nuestro país. El “boycotting” se hacía extensivo a los enemigos de esas libertades solamente, fuesen españoles o puertorriqueños: puertorriqueños voluntarios y austriacantes como se llamaba a los nativos contrarios al Partido Liberal y al Partido Autonomista que defendían la causa de Puerto Rico.

La sociedad secreta La Torre del viejo no fue, como dice don Francisco Mariano Quiñones en sus “Apuntes Para La Historia”, una liga económica formada por jóvenes irresponsables. Esto, sin duda, lo dice por haber publicado dicha obra en tiempos de la dominación española, casi a raíz de la desaparición de la llamada “época del terror”, con el fin de destruir la desconfianza que aún existía en el gobierno y en el Partido Español y aminorar así un hecho que pudiera tener en el futuro fatales consecuencias. Había que amansar la fiera que esperaba todavía la ocasión de devorarnos. No debíamos excitarla. La Torre del Viejo era una sociedad secreta de fines políticos, aunque apelaba a medios económicos para arrojar a los españoles y a los conservadores lejos de nuestra patria. No podíamos hacerlo por medio de la fuerza, por medio de una revolución armada, y lo hacíamos imitando lo que estaba haciendo Irlanda para redimirse del dominio de Inglaterra. La Torre del Viejo estaba compuesta por elementos responsables, jóvenes y viejos, adalides de nuestras libertades, que tenían por único objeto abatir el poder de nuestros enemigos políticos, valiéndonos de la única manera de que podíamos hacerlo: auxiliando a nuestros paisanos—patriotas en sus negocios y tratando de perjudicar en los suyos a los peninsulares y a los hijos del país que eran voluntarios. Esperábamos concluir así con el monopolio que tenían en el comercio y en los negocios. Ese monopolio era de tal naturaleza y tan irritante, que no daba acceso a los hijos del país: en las tiendas y almacenes de los españoles no se ofrecía empleo a los puertorriqueños. Los españoles traían de España hombres para ocupar no va los puestos de dependientes, sino para ocupar hasta los más humildes menesteres, como el de barrendero, por ejemplo. Era, por lo tanto, nuestra sociedad, un modo de hacerles la guerra en la misma forma en que ellos nos la hacían. Esto era justo. Si no era un crimen lo que ellos hacían, tampoco podía ser criminal que los puertorriqueños tratasen de ayudar a los suyos.

En el fondo, esta llamada Liga Económica tenía también tendencias separatistas como las tuvo el “boycott” en Irlanda y como las tiene en la India. Es un medio económico efectivo al que recurren todos los pueblos, aún siendo de la misma raza y condición, cuando se hallan bajo un yugo opresor. Sólo aquellos pueblos como el Canadá, Australia, la Colonia del Cabo y otros que fueron, o son, colonias de Inglaterra, pero que se consideran bajo el mismo pie de igualdad que el resto de los ingleses, y que gozan de todas las libertades, se mantienen fieles a los pueblos que los adoptan y protegen. Actualmente, Puerto Rico es respetado por los Estados Unidos, por eso los que sufrimos la persecución en los tiempos de España sólo aspiramos hoy a que Puerto Rico sea, en su día, un Estado igual a los otros Estados de la Unión Americana.

Para la difusión y propaganda de La Torre del Viejo se aprovechó la oportunidad de que en ocasión de la asamblea del Partido Liberal se había reunido en Ponce un gran número de liberales de todos los pueblos de la Isla, viejos y jóvenes, de lo más selecto del país. No “jóvenes irresponsables,” sino de alta cultura intelectual, moral y social; jóvenes incapaces de ligarse con criminales, pero capaces de trabajar por todos los medios lícitos de acuerdo con su conciencia (aunque no de acuerdo con las leyes de gobierno que cohíben la libertad de pensar y de actuar) para alcanzar su libertad.

Esa sociedad tenía ya un gran número de adeptos en Ponce, y Ponce fue el lugar escogido para su propaganda, iniciada por el Dr. Pagani en Aguadilla, primero, con el auxilio de la casa de Silva, de esa ciudad, de la cual era socio gestor el señor Abril, un connotado liberal.

(…)

Además de irresponsables nos calificó don Francisco Mariano de imprudentes. Conformes estamos con el calificativo de imprudentes, imprudentes son todos aquellos que luchan por sus ideas de libertad contra sus opresores, que en nuestro caso eran los peninsulares y los voluntarios que pertenecían a un cuerpo armado. Fuimos imprudentes porque nos esperaba la cárcel o el tormento como premio por la defensa de nuestras ideas. Imprudentes fueron los habitantes de la América del Sud al tomar las armas y pelear para arrojar del país a sus opresores. Imprudentes fueron los nativos de la América del Norte por la misma causa. Imprudentes son en la actualidad los irlandeses y los indostanos que luchan contra el poder inglés por medio de sus sociedades secretas y su “boycotting.” Este es el medio de que se valen todos los pueblos débiles que desean sacudir el yugo que los oprime, el medio de que se valen los países a los cuales se les niega el derecho de su propia determinación: es el único medio de legítima defensa con las únicas armas de que pueden disponer.

Tomado de René Jiménez Malaret (1903-), ed. Dr. Félix Tió Malaret. Epistolario histórico. San Juan : Sociedad Histórica de Puerto Rico, 1999. Edición al cuidado del Dr. Carlos F. Tió Mendoza.

Comentario:

Entre 1883 y 1886, el Partido Liberal se dividió en dos tendencias marcadamente opuestas: la asimilista y otra que, según el autor, “permanecía fiel a su programa de reformas liberales”. Esta segunda tendencia es la que he denominado especialista y que desembocó en el autonomismo según se conoció en el siglo 19.

Durante la Asamblea de Ponce de 1887 el Partido Liberal parece invadido por agente separatistas, responsables de la promoción del método del “boycott” y su aplicación a la lucha por el cambio en Puerto Rico. El autor alega que el promotor del “boycott” fue Betances desde Santo Domingo, siguiendo el modelo de lucha de los irlandeses contra los ingleses. Se trata de la misma táctica aplicada por los rebeldes americanos ante el poder inglés después de 1776.

El “boycott” estimuló la organización de nuevas “sociedades secretas” similares a las que elaboraron el Grito de Lares en 1868. “La Torre del Viejo”, “La Boicotizadora”, “Secos y Mojados” o “Mano Negra”, son algunos de los nombres que adoptó el “Boycott” en el país.

La aclaración del autor de que “odiábamos a la España colonial, pero queríamos a la España peninsular” es importante para calibrar sus posturas políticas y, en especial, el momento en que se escribieron estas memorias: pleno siglo 20 mucho después de los hechos.

Los rasgos de las “sociedades secretas” son cruciales. El hecho de que “sólo se admitía a los hijos del país” confirma su nacionalismo. El carácter económico de la lucha se valida en la frase “no comprándoles nada en sus tiendas o comercios y estorbándolos en sus negocios”. El nacionalismo es el disfrute de la riqueza nacional por los nacionales. Pero se trataba de una organización flexible que aceptaba a los españoles que la favorecían y rechazaba a los puertorriqueños que se oponían a ella.

Los parecidos con las “sociedades secretas” abolicionistas y de Lares son muchos. El principio de no escribir los acuerdos es el más notable. El “santo y seña”, las frases en clave, y la afirmación de que tenía “fines políticos, aunque apelaba a medios económicos para arrojar a los españoles y a los conservadores lejos de nuestra patria”, demuestra la originalidad de los conspiradores de aquel momento. Pero también confirma el reconocimiento de que “No podíamos hacerlo por medio de la fuerza, por medio de una revolución armada”. El “boycott” es un reconocimiento de la debilidad política. Los métodos de “resistencia pasiva”, “legítima defensa”, la “solidaridad” y “fraternidad” nacional y social, representan la gran novedad del “boycott”.

El autor hace una interesante crítica a la interpretación un tanto cínica y acomodaticia  que Francisco Mariano Quiñones hizo del  tema, quien tildó el “boycott” como un irresponsable e imprudente. También confirma su ideología anexionista a Estados Unidos lo cual demuestra que se podía ser separatista e independentista ante España en el siglo 19, y anexionista ante Estados Unidos en el siglo 20.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

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