Puerto Rico: su transformación en el tiempo

Historia y sociedad

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La Ley Foraker y la política en Puerto Rico: unas impresiones

Publicado por Mario R. Cancel en 9 mayo 2012

  •          Mario R. Cancel
  •          Historiador y escritor

La aprobación de la Ley Foraker por el Congreso de Estados Unidos, desmovilizó a las vanguardias políticas Independentistas y Estadoístas. La misma fue obra de Joseph B. Foraker (1846-1917) , gobernador de Ohio en 1886 y Senado por ese estado entre 1897 y 1909. Foraker había sido uno de los testigos de la expansión estadounidense en el Caribe español y llegó a ser contendor de William Taft para la presidencia. No se trataba, por lo tanto, de una figura menor en el republicanismo del cambio de siglo 19 al 20.

La razón para ello fue que la nueva situación jurídica impuso un “compás de espera” al asunto de Estatus definitivo de Puerto Rico. El inmovilismo estimuló un proceso de realineamiento político  que conllevó la revisión de muchas de las  tácticas de lucha política al uso. Uno ejemplo de ello fue la cuestión de la resistencia armada, medio que había defendido los separatistas de tendencia independentista y anexionistas a los largo del siglo 19: las armas dejaron de ser una opción por lo menos hasta 1930.

Joseph Benson Foraker

Senado Joseph Benson Foraker

Transición y ajuste: las tendencias políticas bajo la soberanía americana

Entre 1898 y 1903  Puerto Rico vivió un cuestionable auge anexionista y la Utopía Estadoísta se impuso como la opción de las mayorías. Las implicaciones de ello fueron que americanización administrativa, jurídica y económica de Puerto Rico, fue interpretada como un valor y parecía obtener el consenso de las mayorías. La promesa de Modernización del 1898 parecía tener la confianza total de los puertorriqueños. A pesar de que la americanización cultural también tuvo sus defensores, la misma se convirtió en la proverbial manzana de la discordia. La cuestión de la cultura fue la semilla de la cual surgió una nueva versión de la resistencia al americano. Aquella resistencia se caracterizó por su Nacionalismo Cultural y la reapropiación de la cultura local, vista como nacional,  y la revalorización de las raíces hispánicas, rechazadas por la fiebre de la americanización que marcó al 1898. La hispanidad se centró en dos signos cruciales: el catolicismo y el idioma español.

El auge anexionista se materializó en el hecho de que en las elecciones de  1900 y 1902, el Partido Republicano Puertorriqueño de José Celso Barbosa, se impuso en las urnas de una manera cuestionable. El opositor,  Partido Federal Americano de Luis Muñoz Rivera, no estuvo conforme con los procesos e hizo reiteradas acusaciones no solo de fraude electoral, sino de que  las autoridades estadounidenses favorecían a aquel partido Estadoísta. La situación no era muy distinta a la de fines del siglo 19, cuando el Partido Incondicional Español se imponía en medio de procesos electorales fraudulentos. La política produjo actos de violencia contra los Federales, encabezada por las Turbas Republicanas encabezadas por el militante José Mauleón y lo cierto es que la Insular Police, de reciente creación, no actuaba contra las Turbas con el rigor que se esperaba de un cuerpo policiaco justo.

El giro ideológico de 1903: características

En 1903 algo sucedió: la Utopía Estadoísta comenzó a mostrar signos de fragilidad. El orden Foraker dejó claro que la Estadidad no sería concedida o impuesta en lo inmediato. Lo mismo podría alegarse con respecto a la Independencia o la Confederación de las Antillas en cualquiera de sus versiones. Ese mismo año, se realizó una encuesta de opinión sobre Estatus organizada por La Correspondencia de Puerto Rico, un  diario de circulación general dirigido por el Dr. Manuel Zeno Gandía, escritor y padre de la novela moderna en el país. Encuestadas más de 50,000 personas, la mayoría favoreció la Independencia y la Confederación de las Antillas como solución última a la relación colonial con Estados Unidos. El estadoísmo declinaba a pesar de que detentaba el poder. Casi me atrevo a decir que la prédica pública de Eugenio María de Hostos y la Liga de Patriotas, había surtido su efecto.

La situación condujo a la creación de un nuevo instrumento de oposición. Se trataba de un movimiento amplio no electoral denominado Unión Puertorriqueña, articulado por el Maestro Masón, espiritista y abogado,  Rosendo Matienzo Cintrón. La Unión Puertorriqueña proponía crear el equivalente a un frente anticolonial por medio de una organización cívica, no partidista y no electoral, que recordaba la Liga de Patriotas hostosiana. Matienzo Cintrón ejecutó una campaña promocional en la prensa durante los años 1903 y 1904, momento en el cual la estabilidad del poder del Partido Republicano Puertorriqueño se vino al piso.

Algo, sin embargo, cambio el panorama. En 1904, Luis Muñoz Rivera regresó de Nueva York a la isla y adoptó la idea de la Unión Puertorriqueña como suya. Sobre la base de su bien ganada influencia, desde antes de 1896 era una de las figuras más notables en la contienda insular, la presentó como una opción en la asamblea del Partido Federal Americano celebrada los días 18 y 19 de febrero de aquel año. Durante la misma, el Partido Federal Americano se disolvió y se reorganizó bajo el nombre de Partido Unión de Puerto Rico. La unión seguiría siendo la meta de la organización, pero la forma de manufacturar la misma tomó una forma distinta. En lugar de disolver a los partidos en un frente amplio cívico, se aspiraría a consolidar la diversidad en un partido político nuevo con la finalidad de tomar el poder mediante las urnas.

El Partido Unión de Puerto Rico: programa

La organización rechazó la Ley Foraker de 1900 por su carácter colonial, pero aceptó las contiendas electorales como un espacio legítimo de lucha. Al enfrentar la cuestión  estatutaria, favoreció cualquier forma de estatus no-colonial,  igual que la Liga de Patriotas de Hostos

La Base 5ta de su programa incluyó la Estadidad, la Independencia o el Self-government, así identificado en inglés, siempre y cuando el mismo fuera no colonial.

El concepto Self-government apelaba a la idea de Autonomía Radical de fines del siglo 19, en el sentido que le había dado Román Baldorioty de Castro, entre otros, incluso Hostos a la altura de 1867. Una forma de comprender ese concepto es mirarlo a la luz de los actuales conceptos jurídicos de la República Asociada, la Libre Asociación o el Free Associate State. En cuanto a la Independencia, lo que seducía era un sistema bajo el protectorado de Estados Unidos, tal y como se entendía, por aquel entonces, la relación de la república de Cuba, bajo la Enmienda Platt, con Estados Unidos. Igual que Cuba, la República de Puerto Rico, debía hacer concesiones militares y económicas a Estados Unidos para garantizar su seguridad, según formuló años más tarde el abogado José de Diego Martínez.

Puerto Rico USA ¿hacia dónde?

La coyuntura abrió una era nueva en el país. El Partido Unión de Puerto Rico dominó las elecciones desde 1904 hasta 1932. En 1904 ganó todo lo distritos electorales menos Aguadilla y Ponce. En las elecciones de 1906 y 1908, coparon todos los distritos sin excepción. El Estadoísmo estaba en retroceso, sin duda. Pero ello no significaba que hubiese desaparecido del panorama. La “luna de miel” con los invasores estaba condenada desde 1900 sin duda. La relación entre la metrópoli y la colonia no sería la misma desde aquel momento.

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Economía de Puerto Rico durante el siglo 16

Publicado por Mario R. Cancel en 6 diciembre 2011

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

    Minas de plata del Potosí

En términos generales, la situación colonial favorece, primero, la intervención del Estado, la Corona en este caso, en el Mercado. La idea del Estado como un artefacto todopoderoso y sagrado domina. La meta es proteger los beneficios de la Monarquía, actitud que se traduce en altas tasa de impuestos. En segundo lugar, se estimula el monopolio de la riqueza de las colonias y su explotación en beneficio de la Monarquía. El Mercantilismo se opone al mercado libre y a la competencia con terceros, por lo que consideran el Atlántico un Mar Cerrado. En tercer lugar, las fuentes más confiables de riqueza son el comercio con ganancia que se traduce en una balanza comercial favorable para la Monarquía, y la acumulación de oro y plata. Por eso se promueve la explotación minera y el comercio regulado por el Estado con el fin de que se venda más de lo que se compra en el marco del tráfico internacional. Por último, la ética laboral dominante desprecia el trabajo manual por lo que  garantizan que el mismo sea ejecutado por vasallos Aruaco-Taínos, o Esclavos negros, moros o indios, o Peninsulares pobres.

Los ciclos económicos: la minería (1509-1535)

En una primera fase los esfuerzos se concentran en la recuperación de minerales metálicos con un interés particular en los metales preciosos. La extracción de oro ofrece una diversidad interesante de escenarios. Se obtiene el mismo de los placeres o bancos de arena de los ríos en la conocida minería de ribera; se recolectan manualmente pepitas de oro de las zonas de desbordamiento de los ríos en la minería de sabana; pero también se extrae de ciertos filones  aunque en menor cuantía. El producto se enviaba en bruto a Santo Domingo para ser fundido (1508-1510), pero luego de aquella fecha, se creó una fundición en la aldea de Caparra. El producto final eran lingotes o barras de relativa pureza que  se enviaban a la Península en barcos artillado.

Adjunto también se extrajeron metales como plata, estaño, azogue y plomo, también en menor cuantía y volumen. La crisis de la minería, generalmente marcada hacia el año 1535, ha sido explicada de diverso modos.  Me parece que las más confiables fueron la competencia de México y Perú en los reglones de la plata y el oro, superproducción que produjo una caída del precio de aquellos bienes y redujo los rendimientos del producto. El otro elemento crucial parece haber sido el encarecimiento de la mano de obra por la “escasez de indios” y los precios ascendentes de los esclavos negros.

Producción de minerales no- metálicos

En este renglón resulta notable la producción de sal de piedra en las áreas de Salinas, Guayama, Guánica y Cabo Rojo, elemento esencial para producir salazones. Las sales debían trasladarse a Caparra y su Puerto Rico con todas las dificultades que ello implicaba. España no autorizó la producción de salazones locales, con el fin de asegurar la venta de salazones de Sevilla y, más tarde, de la Araya en Venezuela, política que demuestra la naturaleza del proteccionismo mercantilista dominante. El otro factor limitante durante el siglo 17 fue la competencia de Bonaire, San Martín y la Tortuga , islas que terminaron en manos de poderes extranjeros.

Los ciclos económicos: la agricultura (1535-1650)

La agricultura de subsistencia en estancias familiares en tierras realengas fue una práctica necesaria y por lo tanto común. Las mismas eran trabajadas por labradores que cultivan los consumos básicos. La mesa del colono  incluía productos aruaco-taínos tales como yuca, yautía, lerén, maíz, piña y maní; productos africanos como guineo, plátano, gandul; y productos euro-asiáticos como arroz, habichuela, cebolla, naranjas.

La agricultura experimental se practicó con el fin de adaptar productos no tropicales al clima local. Era un modo de ajustar la naturaleza y la producción a la cultura alimentaria del europeo. Con ese fin se fundaron  granjas experimentales equivalentes a laboratorios agrarios.

Ponce de León auspició en El Toa o Río la Plata y La Mona una de ellas, la más conocida. Asencio de Villanueva administró otra en Utuado. En aquellos centros se domesticaron plantas aromáticas y especias como el comino, el anís y el culantro, viandas como plátanos y guineos, y la caña de azúcar. Los experimentos fracasados más notables fueron con el trigo, la vid y el olivo. Lo que no s epodía producir localmente, se importaba de Santo Domingo y Sevilla y luego también de Costa Firme.

La agricultura comercial se apoya en la caña de azúcar para exportar azúcar moscabada a Sevilla. Los cañamelares o ingenios azucareros aparecieron  en el panorama desde que en 1523 Tomás de Castellón fundó el suyo en la Villa de San Germán de Añasco. También hubo interés en producir tabaco para  fumarlo o mascarlo. Se reconocía que la hoja tenía valores terapéuticos dado que se usaba como antídoto del curare o anti-infeccioso o anti tetánico. La Iglesia Católica lo asociaba a los ritos religiosos de los aruaco-taínos por lo que su consumo de placer se interpretó como signo de herejía o hechicería en el siglo 16 y se prohibió su producción.

También se estimuló la cosecha de jengibre, arbusto y raíz originaria de la India. El jengibre se daba silvestre, no requería mucha inversión, y se usaba como condimentoestimulante en bebidas, y como  remedio expectorante en tisanas. Su producción fue prohibida porque competía con la caña de azúcar, política que favoreció que sus productores lo vendieran de contrabando a los enemigos de España. No fue hasta 1620 que se legalizó la producción y tráfico de tabaco y el jengibre .

La industria favorecida fue la caña de azúcar. La Corona la incentivó: en 1537 autorizó préstamos a bajo interés para los dueños de ingenios. También se autorizó a los Cabildos a repartir tierras reales gratis para los inversionistas. El panorama industrial estaba dominado por los ingenios de sangre, fábricas que usaban animales y esclavos como fuente de energía. Durante el siglo 16 se introdujeron nuevas técnicas o  fuentes de energía alternativas. Desde 1549,  Diego Lorenzo utilizó los ingenios hidráulicos en la colonia. En general, el crecimiento de la industria azucarera fue lento hasta el siglo 19. Las razones fueron diversas, como se deduce de la lista que sigue:

1)                  La ausencia de un régimen de propiedad

2)                  Las altas tasas de impuestos al producto

3)                  La ausencia de un mercado libre pleno

4)                  Los costos de la mano de obra esclava

5)                  La violencia de los esclavos y los taínos y caribes

6)                  El contrabando con poderes extranjeros

7)                  El atraso tecnológico

En 1582 sólo había 11 ingenios funcionando, los cuáles producían 15,000 arrobas o 375,000 libras de azúcar morena. En 1644,  López de Haro menciona 7 ingenios; y en 1647  Torres Vargas menciona 7 ingenios en funciones.

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Taínos y Caribes: resistencias

Publicado por Mario R. Cancel en 27 noviembre 2011

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

La derrota de los Taínos rebeldes durante la Rebelión de 1511, no disolvió por completo la resistencia de las comunidades Araucas Insulares a la presencia Hispano-Cristiana en San Juan Bautista. Por el contrario, todo parece indicar que aquellas comunidades en repliegue, reorganizaron la oposición de un modo original. Es probable que la percepción de la guerra como un “acto mágico”, noción que predominó durante los choques de fines de 1510 y principios de 1511, haya sido revisada o dejada atrás. Por otra parte, los Aruacos Insulares denominados Taínos, concertaron una alianza con los Caribes o Kalinagos, etnia que los comentaristas han identificado como sus opositores en el periodo pre-colonial. La situación debió ser inquietante para los colonos cristianos. Las agresiones de Taínos y Caribes, luego identificados genéricamente como Caribes, fueron comunes durante todo el siglo 16. El Mar de la Antillas se iría transformando en el Mar de los Caribes a lo largo de estos procesos.

Colgante Saladoide

Tan temprano como en el 1512, se registró un enfrentamiento entre españoles y varias canoas de guerreros Taínos y Caribes. La acción debió ser interpretada como un contraataque y una demostración de que la derrota de 1511 había sido una batalla en una larga guerra por venir. En  1513 un ejército de aproximadamente 350 combatientes atacó y quemó la Ciudad de Caparra, dejando a su paso 16 muertos. En el proceso, también agredieron Loíza y atacaron la estancia de Sancho Arango quien, según la leyenda, fue salvado por Becerrillo, su mastín de presa. La Hispanidad salvó aquella figura, tanto como al lengua Juan González y a Cristóbal de Sotomayor, como signos de nobleza emblemáticos de la bravura hispana.

Aquella no fue la peor de las experiencias. En 1520, cinco canoas con 150 Caribes (y Taínos), ejecutaron 20 días de ataques en la zona de Humacao, dejando a su paso 26 muertos. El patrón de las agresiones era simple, repetía la táctica de la Rebelión de 1511: atacar las estancias y poblados y quemarlos provocando todas las bajas posibles. En este caso se manifestó algo interesante. Los documentos sugieren que también hubo una matanza de indios y el secuestro de indios encomendados. Lo más probable es que las víctimas hayan apoyado en la confrontación a los cristianos europeos y por ello hayan sido considerados adversario por los atacantes.

En 1529, ocho canoas irrumpieron en la zona de la boca del río Bayamón, y secuestraron numerosos negros esclavos y procedieron a destruir las estancias de la zona. Era un ataque directo a la capital de la colonia que ya se había trasladado a la Isleta. Y en 1530 once canoas y 500 Caribes (y Taínos), irrumpieron en Río Daguao (Naguabo), quemaron las estancias que encontraron a su paso y robaron esclavos negros e indios. Si los secuestros eran parte de una labor de saqueo o rescates, es algo que no se puede precisar del todo. Hasta 1530, la resistencia de los Taínos, apoyados por los Caribes, no hizo sino aumentar. Se trataba de acometidas concentradas en la costa noreste y este de la Isla Grande, foco de poder hispano accesible desde la Isla de Barlovento, donde se presumían refugiados los atacantes.

En la última parte del siglo, lo más notable fue la invasión de 1567 al San Germán de Guadianilla, hecho que debió justificar el traslado en 1573 de San Germán, hasta las Lomas de Santa Marta. Todavía en  1576 hubo otro ataque a Humacao, ocasión en que se secuestró a una mujer blanca de nombre Luisa de Navarrete, la cual terminó siendo desposada por un rey o cacique Caribe en Dominica. La vida de Luisa es un modelo interesante dado que ella pudo escapar de Dominica alrededor del año 1580, momento en que fue encontrada sana y salva en Salinas.

Lo más relevante de este registro parcial son los patrones que dominan los mismos. Es curioso que la mayoría de los asaltos ocurriesen entre septiembre y octubre, temporada de huracanes. También llama la atención que los mismos fuesen nocturnos, dada la relación llena de tensiones que manifestaban los Taínos con respecto a la noche acorde con los mitos de Maquetaurie Guayaba y los opías, recuperados por Fray Ramón Pané. Lo otro es la táctica de la quema de estancias y poblados, adjunto al objetivo del secuestro de esclavos indios y negros. Lo cierto es que, después de 1600, las agresiones se redujeron. La invasión de franceses, ingleses y daneses a las islas de Barlovento estabilizó la zona y llamó la atención de aquellas comunidades guerreras hacia un nuevo adversario más formidable que la cristiandad hispana de San Juan Bautista. La idea de Taíno como un Buen Salvaje colapsó ante la imagen de Caribe  como un Bárbaro. La pasividad de los taínos agricultores a que tanto se ha apelado hasta el punto de asumirla como un rasgo de la Identidad Nacional, también pierde su cohesión.

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