- Mario R. Cancel
- Historiador y escritor
Se denomina de este modo a aquellas comunidades naturales que dominan la agricultura y la alfarería o la cerámica. Por ello se les considera sociedades más compleja. La organización de la vida social gira alrededor de la distribución de tareas agrarias, por ejemplo, la reparación de terreno, la siembra y la cosecha. Estas comunidades dominan numerosos elementos de climatología. Reconocen las temporadas de lluvia y las de sequía, y desarrollan conocimientos de astrología pues reconocen los ciclos lunares y solares.
Su agricultura se centra en el tubérculo de la yuca a partir del cual producen pan, almidón y veneno. Pero también manejan el grano de maíz el cual sirve para
elaborar harinas y licor. Todo parece indicar que frutos como la yautía, también eran cultivados y consumidos por estos grupos. La agricultura se combinaba con la recolección de frutas tropicales como la amona, la guanábana, el guamá, entre otras. No se puede asegurar que los cultivaran para ese fin.
La vida se vida se desarrolla en aldeas medianas y grandes en las cuales dominan las casas de paja y madera. Algunas son de base circular, otras de base rectangular. El tipo de bohíos marcaba ciertas distinciones sociales. Se supone que el amplio caney, de base rectangular y con ventanas, era vivienda de caciques o jefes. Las hileras de bohíos estaban separadas por caminos de tierra apisonada. Pero el centro de la comunidad siempre era la zona de cultivo o conuco.
La agricultura y la recolección eran combinadas con la cacería y la pesca en agua dulce y salada. Los consumos accesibles eran la jutía, los mamíferos marinos y los careyes. Los mariscos y los peces de agua dulce, el consumo de pájaros e insectos en los bosques, también debió ser común.
La alfarería o la cerámica de una sociedad agraria eran variadas. Lo mismo se elaboraban vajillas rústicas para uso doméstico, o vajillas ritual es para uso religioso. El alfarero debió ser una figura respetada en la comunidad acorde con sus destrezas. La cerámica variaba de acuerdo con su calidad -su dureza, el color-; y por su diseño u ornato -rostros de animales o de personas, caras que ríen o lloran-.
Las comunidades agro-alfareras desarrollaron una religión naturalista compleja. La misma interpretaba la naturaleza como un drama de númenes o espíritus, los cuales eran personificados. Esos dioses podían ser “propiciados” mediante peticiones y rituales complejos. Practicaban una funeraria muy cuidadosa. Los entierros se ejecutaban lo mismo en cavernas o en descampado. Los cadáveres eran vestidos y maquillados para la muerte, colocados en cuclillas bien atados y parcialmente cubiertos. El cadáver era inhumado con alimentos para la otra vida. Una vez descompuestos, una parte de sus huesos eran recuperados y devueltos a la comunidad donde, una vez ubicados en urnas o canastas, eran usados fines rituales y mágicos. También se conservaban en los bohíos caseros, como un recuerdo o un amuleto.
Los agro-alfareros están asociados a la familia suramericana Aruaca, la cual se expandió por las Antillas desde el 500 AC hasta el 1,200 DC. Se han definido dos fases culturales tempranas. La Saladoide cuyos restos arqueológicos más relevantes están en La Hueca, Vieques (170-200 A.C.); en Punta Candelero, Humacao (100 A.C.); y la Ostionoide por su modelo en Punta Ostiones, Cabo Rojo, Santa Elena, Toa Baja y Esperanza, Vieques cuya cronología se extiende del 700-1200 DC. Los Saladoides se distinguen por su cerámica dura, ornamentada y con diseños de colores. Los Ostionoide muestran un empobrecimiento de la cerámica, pero compensan esa deficiencia con un notable dominio de la piedra y de la agricultura. Por sus similitudes con los Taínos, han sido denominados Pre-Taínos. La hipótesis más aceptada a fin de explicar ese rasgo es que los Ostionoides fueron el producto de la mezcla de Arcaicos y Saladoides. La importancia de ese argumento es que los Ostionoides fueron los primeros Aruacos Insulares maduros y a la vez testigos, con los Taínos, del Descubrimiento y la Conquista.


