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Percepción del papel de la URSS en el escenario mundial

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 14 septiembre 2007


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

lenin_1917El resultado de Octubre de 1917 forzó la necesidad de evaluar cuáles serían las otras clases obrara a redimir en lo inmediato. Las concesiones a la teoría marxista clásica y la estructura del orbe en naciones estado fueron muchas a la hora de establecer con claridad una respuesta a ese asunto.

El asunto siempre fue un punto de debate entre las facciones de los socialdemócratas, bolcheviques y mencheviques, desde la fundación del Partido Social Demócrata de los Trabajadores Rusos en Minsk en 1898. Entre aquel año y el 1917, maduró un juicio acorde con la tradición clásica de Marx y Engels. Se suponía que el triunfo de la revolución proletaria se verificaría en los países capitalistas avanzados primero. Las condiciones para el tránsito de capitalismo al socialismo estaban más maduras allí. Se aceptaba que las fuerzas productivas, los procesos de racionalización y contabilidad de la producción, y la eficacia en la distribución y el consumo eran propios para el estallido del capitalismo.

El otro argumento era que la experiencia de las libertades permitidas por la democracia burguesa era imprescindible para la maduración de la democracia socialista. En consecuencia, la revolución proletaria en Rusia debería ser precedida por la revolución proletaria en los países capitalistas más avanzados. Una vez en el poder, las clases obreras armadas de aquellos países apoyarían la causa de la clase obrera rusa y de los países económicamente retrasados. a mirada se ajustaba con precisión a las tesis progresistas clásicas y fue ampliamente defendida por activistas como Lev Trotski, Grigory Zinoviev y Lev B. Kamenev.

La Gran Guerra de 1914 estimuló la revisión de aquella postura. Entre 1914 y1918 se pensó que la misma ponía al capitalismo internacional en el preámbulo de la revolución proletaria igualmente mundial. El año 1917 fue crucial para ese juicio. La generalización de huelgas económicas y políticas y de protestas de todo tipo fue notable. El ascenso de la opinión socialista en los países involucrados en la guerra también. Los socialistas europeos demostraron una gran capacidad para negociar en nombre de la clase obrera con el centro político y en general rectificaron la opinión dominante en 1914 que los condujo a apoyar el esfuerzo bélico en nombre de la nacionalidad.

El panorama era alentador para las izquierdas en los poderes del Entente. En Italia, el mes de mayo en Milán y el de agosto en Turín produjo amplias protestas por la insuficiencia de abastos y consumos básicos. En Paris, Francia también se protestó por el precio alto de los alimentos y otros productos de primera necesidad. En  abril de 1917, como se sabe,  fracasó el Plan del General Robert Georges  Nivelle que incluía agresiones convergentes de las fuerzas británicos en Vimy y francesas en Saint-Quentin, y entre mayo y junio muchos regimiento franceses se amotinaron y no obedecieron la orden de movilización. La actitud traducía las posturas antibélicas de los pacifistas y los socialistas.

También hubo inestabilidad en Gran Bretaña cuando los obreros cualificados protestaron por el empleo de obreros no cualificados en tiempos de guerra.  En el escenario de las fuerzas del Centro también se inestabilizó. En Austria-Hungría las minorías eslavas sujetas al imperio se exacerbaron entre febrero y octubre. Aquellos grupos étnico interpretaron la Revolución de Febrero y la de Octubre como gesta eslavas de un atractivo contenido nacionalista. En el Imperio Alemania los socialistas, aliados con el centro político, solicitaron a las autoridades una paz sin conquistas territoriales con el mismo lenguaje que los bolcheviques utilizaban a la hora de oponerse a la guerra.

En ese sentido es comprensible que, para los bolcheviques, la idea de la Revolución Mundial fuese plausible.  Lenin y un segmento influyente de los bolcheviques pensaban que la Gran Guerra provocaría la caída definitiva del capitalismo en Europa y en el mundo. Se trataba de un contexto tan crítico, que incluso un país atrasado como Rusia podría hacer su revolución. La revolución rusa sería tributaria de la revolución iniciada en Europa. La Revolución de Octubre de 1917 fue otra cosa. No fue una revolución proletaria pura sino una revolución de proletarios, campesinos pobres y soldados según la síntesis que elaboraron de ella activistas como Lenin y Stalin, entre otros. Trotski hizo suyos esos principios y los refinó en su Historia de la Revolución Rusa, redactada durante su destierro de 1930.

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