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Particularidades de la Revolución de Octubre de 1917

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 18 septiembre 2007


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

revolucion_rusaLa Revolución Rusa se impuso sin que se afirmara la revolución proletaria en los países avanzados. De hecho, no las hubo ni durante ni al final ni después de la Gran Guerra. La Revolución de Octubre se constituyó en un acontecimiento excepcional.  Una explicación para es que la inestabilidad de las clases obreras haya sido sobrestimada y que la misma no tuviese un carácter estructural sino coyuntural. Las protestas pudieron obedecer a las circunstancias peculiares ligadas a la Gran Guerra: la escasez de abastos y el agotamiento de los combatientes.

Visto desde esa perspectiva, el auge de los movimientos socialdemócratas también pudo haber sido coyuntural y circunstancial y, en la realidad de las cosas, las clases obreras y proletarias en los países capitalistas avanzados todavía confiaban en la capacidad de recuperación del capitalismo y en la justicia de su proyecto.  La nueva situación forzó un curioso giro analítico y un reacomodo de los actores de la revolución mundial. Si entre los años 1898 y 1917 la Revolución Rusa había sido interpretada como la retaguardia de la Revolución en los países capitalistas avanzados; desde 1917 en adelante la misma tuvo que ser interpretada como la vanguardia de la Revolución Mundial. La nueva situación debió servir de aliciente para el orgullo ruso-eslavo.

Lo cierto es que el paradigma del destino comunista establecía que la revolución mundial era inevitable. El hecho de que la misma no fuese inminente en nada afectaba su inevitabilidad. El nuevo problema consistiría en determinar qué otra clase obrera ascendería al poder después de la clase obrera y campesina rusa. Ese dilema fue respondido de diversos modos.

Por lo menos hasta 1920 dominó la creencia de que la nueva fisura germinaría en un país capitalista avanzado debilitado por la Gran Guerra. Se trataba de una concesión a la tradición interpretativa de Marx y Engels. En esa línea llegó a considerarse que el espacio ideal para el otro acto de la caída del capitalismo internacional sería la Alemania derrotada de la posguerra. La evolución alemana desmintió el aserto. Si bien el ascenso de las izquierdas socialistas y la influencia bolchevique en Alemania fueron notables, no todos los comunistas germanos se plegaron al modelo ruso. El mejor ejemplo de ello es precisamente el análisis titulado La Revolución Rusa (1918) de la líder espartaquista y comunista Rosa Luxemburgo.

Uno de los documentos más ilustrativos de la resistencia al modelo bolchevique de importantes sectores de comunismo alemán es la poco conocida memoria Historia del Komintern. La Revolución Mundial, redactada por la militante Margarete Buber-Newmann, cuñada del popular dirigente alemán Willi Münzenberg.  Por otro lado, en Alemania el proceso a la izquierda estuvo balanceado por el desarrollo de una poderosa ultraderecha. La guerra estimuló la radicalización de la clase obrera alemana sino que más bien polarizó la situación.

La Gran Guerra debilitó a la confianza en la democracia liberal como alternativa al Imperio Autoritario, pero no disminuyó la confianza en los militares como una opción de cambio. La discursividad pública de los militares consiguió achacar la responsabilidad de la derrota alemana a la debilidad de la civilidad burguesa. Por el contrario, ante una paz tan injusta como la que se fraguó en Versalles, los soldados fueron interpretados como los defensores del nacionalismo ofendido y, consecuentemente, como los más eficaces enemigos del socialismo. La polarización era propicia lo mismo para un giro hacia la derecha o hacia la izquierda.

En marzo de 1920 se consolidó un intento de golpe de un fragmento de las milicias en Berlín -encabezados por el líder castrense Wolgang Kapp. El símbolo que centró la intentona fue una cruz gamada o svástica, la síntesis más elevada de la soñada unión indo-ariana germánica contra el mundo. Se trataba de un tipo de nacionalismo de ultraderecha que todo saben a dónde condujo.

Del mismo modo, en 1919 hubo levantamientos obreros en enero en Berlín y en abril en Bavaria. Y en marzo de 1921 la violencia reapareció en la provincia industrial de Mansfeld en Berlín. Se trató de una serie de atentados articulados por el organizador revolucionario Max Holz. La consigna dominante fue crear una comuna o un gobierno soviético en Alemania. Ambas fracasaron  Después de 1920 la esperanza de la Revolución Mundial se buscó en otra parte: en los países coloniales y del tercer mundo.

Con ello se hacía una concesión al discurso de la libre determinación que había caracterizado las posturas de Lenin durante la campaña anti-bélica y durante la discusión de la paz separada de Brest-Litovsk con los alemanes. Pero desde ese momento en adelante, la confusión de la revolución proletaria y la revolución nacional se generalizó.

Una respuesta to “Particularidades de la Revolución de Octubre de 1917”

  1. […] Original post by mrcancel […]

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