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Historia de Puerto Rico: Cultura musical del siglo 19

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 14 febrero 2008


Marie Ramos y Calabó

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor 

La cultura puede ser comprendida como la diversidad de maneras de la praxis social formal e informal por medio de los cuales los seres humanos en sociedad satisface ciertas necesidades materiales e inmateriales y enfrentan ciertos retos sociales. Las manifestaciones culturales concretas están influidas por la situación social, la condición ética y la educación. Un elemento determinante en la expresión cultural puertorriqueña del siglo 19 fue la marcada diferencia entre la cultura popular y la cultura académica.

La cultura popular se caracteriza por la integración de numerosos artefactos culturales afrocaribeños e hispanoeuropeos. Los comentaristas parecen estar de acuerdo en que la presencia cultural indoantillana es muy reducida. La cultura académica se caracteriza por la presencia de artefactos europeos y occidentales filtrados por la cultura hispana dominante.

El impacto de unos sobre otros es constante. Pero lo cierto es que la expresión cultural académica estuvo marcada por el desprecio y devaluación de las expresiones populares propias del vulgo. Los centros de cultura académica más activos fueron las grandes ciudades comerciales y portuarias. Se trataba de espacios complejos alimentados por el capital cañero y cafetalero y por el capital comercial en donde el profesional educado en universidades extranjeras, era el agente cultural por excelencia. Los teatros, las librerías, las tertulias intelectuales, los foros públicos, la prensa cultural, las imprentas, los nichos de la cultura académica del siglo 19, crecieron en San Juan, Ponce, Mayagüez en gran medida, y San Germán y Aguadilla, en menor grado.

Música popular 

La música popular del siglo 19 muestra un fuerte componente afrocaribeño influido por 3 siglos de presencia hispana y europea. Aquella música popular fue la expresión de los productores directos -los esclavos y los libertos, los jornaleros o trabajadores libres del campo. La presencia etnocultural negra fue dominante en aquellos grupos sociales. La bomba es el mejor modelo de aquel fenómeno. La bomba es una expresión mixta que incluye elementos de canto y baile, posee un fuerte contenido afropuertorriqueño notable en la instrumentación y en la lírica. Tanto en el manejo de la instrumentación como en la verificación, el artista dependía del jamming y de la improvisación. Las mismas características marcaron las tradiciones musicales negras estadounidenses como los blues y el jazz. De igual modo, el soneo de la salsa gorda de la década del 1970 y algunos procedimientos del reguetón contemporáneo, se afirman en esa irracionalidad y anarquía que invita a la creatividad no estructurada.

La bomba fue también un instrumento político revolucionario cuyo lenguaje codificado y cargado de vocablos africanos sirvió para evadir la vigilancia de los amos blancos a algunos esclavos rebeldes. El trasiego de mensaje subversivos invisible para el hombre hispano-europeo a través de la bomba fue uno de los fenómenos más interesantes de las luchas negras entre 1820 y 1848. 4. La bomba fue, en general, género menospreciado por los blancos por las sugerencias sexuales de los y las bailarinas y por la procacidad y el erotismo de su lírica. La subversión política y la subversión de la moral estuvieron unidas en ese sentido.

La música folclórica

Lo que denominamos música folclórica está asociado a la vida del jíbaro. Los jíbaros eran pequeños propietarios blancos de la ruralía. Dada la proliferación de la pequeña propiedad agraria durante el siglo 19, se trataba de un sector social numeroso pero poco poderoso ante los grandes terratenientes cañeros y cafetaleros. Los conflictos entre aquellos dos sectores sociales eran parte de la vida diaria. La presencia mestiza y mulata no fue decisiva en la maduración de la idea de lo jíbaro en el país.Su música se forma sobra la base de formas de origen europeo y medio oriental. Las tradiciones medievales españolas formadas sobre la religiosidad popular fueron determinantes en la misma. Junto a ello la balada romántica del siglo 19 y las expresiones de la morería marroquí y andaluza con su influjo afro-musulmán e hispano-morisco hacen de ella un fenómeno único.El impacto resulta evidente en la presencia de los instrumentos de cuerda en la instrumentación y en la confección de la lírica y sus temas. Las formas más emblemáticas de la música folclórica fueron las variedades de la décima, las variedades del seis y el aguinaldo de la Natividad. En ella el aspecto religioso y el mundano se integraron. En ellas se conjugó tanto la experiencia del canto y como la del baile.

La orquesta jíbara es un fenómeno híbrido en el cual predomina lo hispano-europeo. El protagonismo de las cuerdas: por medio del tiple, del cuatro, el requinto y la bordonúa, reafirma la propuesta. Pero junto a ellas se insertaron instrumentos de percusión como el güiro, de origen taíno insular, y los tambores de cuero tensado y la maraca de ascendencia africana.

 

 

Juan Morel Campos y su orquestaMúsica académica o culta

La música académica o culta es la expresión de las clases poderosas para su regodeo social. Se trata de una experiencia exclusiva y excluyente que traduce las aspiraciones de los hacendados, los comerciantes y las clases profesionales. La danza es la expresión más compleja de ello. Se trataba de piezas instrumentales pero que tenían la plasticidad suficiente como para tolerar una lírica. El tempo o el feeling de las danzas variaban desde el festivo (allegro), hasta el romántico (lento), hasta el marcial. La estructura de la danza combinaba una introducción o paseo y varios temas o variaciones. Ello la convirtió en una pieza bailable de salón que requería una disciplina al bailarín para poder participar de ella. Todo parece indicar que la danza fue el resultado de una fusión de ritmos europeos tales como el vals o la opera italiana que en el ambiente local terminó por integrar motivos afrocaribeños. Como género maduró hacia 1840 como reacción a la contradanza española de donde toma su nombre. Hacia el 1870 los centros de la danza eran San Juan y Ponce y las figuras más destacadas del género Manuel G. Tavárez y Juan Morel Campos. Tavárez era un músico educado en el Conservatorio de Paris y sobre la base de aquella formación configuró la danza de salón con instrumentación de orquesta europea. Morel Campos fue un mulato de Ponce y elaboró un tipo de danza popular capaz de integrar elementos de influencia afrocaribeña.

Hoy en día la bomba, la danza y el folk son parte de una industria. Existe un amplio mercado musical para esas manifestaciones y el turismo exótico, que tanto ha representado para la economía nacional, las ha integrado a su gestión de mercado. Por esa vía, la tradición ha sido depurada hasta convertirlo en una mercancía de consumo.

 

2 comentarios to “Historia de Puerto Rico: Cultura musical del siglo 19”

  1. Annie Biaggi said

    Excelente presentacion

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  2. […] Original post by mrcancel […]

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