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Formas de la democracia: elegir y ser elegido

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 8 marzo 2008


Mario R. Cancel, perfilLa modernidad transformó la gente de súbditos en ciudadanos. Entre ambos conceptos había una gran enorme. Un súbdito es un sujeto de la autoridad de otro. Un ciudadano es un sujeto de derecho. La interpretación se justificaba mediante la creencia de que los seres humanos podían pensar, razonar y aprender la verdad.

La condición ciudadana promovió la conciencia política. La gente aceptó que las acciones colectivas podían influir al poder en beneficio del bien común. La conciencia política es también una forma de la conciencia histórica. Los seres presumen que conocen su pasado y desarrollan proyectos para el futuro. La idea de que el ciudadano actuaba como un fiscal del Estado se impuso.

La capacidad de elegir y ser elegido mediante sufragio fue una de las formas de la participación política. Pero el camino desde sufragio limitado por sexo, clase o posesiones, hasta el sufragio universal, ha sido largo y conflictivo. El derecho a elegir entre candidatos reconocía lo saludable de delegar funciones en la figura de representantes legítimos. Los partidos políticos fueron un mecanismo idóneo para organizar la opinión de la gente.

El voto fue también un tribunal sobre la labor cumplida. Al votar, se castigaba o premiaba a los delegados. Esto era válido tanto para las elecciones de funcionarios públicos, como para las elecciones internas de los partidos políticos.

Aquello era solo un modelo teórico. La modernidad suponía que al final del camino esperaban la libertad y la democracia soñadas por todos. Pero al final del camino no había nada.

Formas del mercado: vender y comprar imágenes

Los medios de comunicación sirvieron a la democracia para difundir ideas. Mediante la discusión pública, el elector racional escuchaba las propuestas y tomaba una decisión respecto a quién apoyar. El candidato representaba un programa y proyectaba una imagen. Esa era su oferta a la gente. Votar era depositar la confianza en ambas cosas

La segunda parte del siglo 20 marcó un fenómeno interesante. El crecimiento del poder de los medios masivos de comunicación alteró muchos patrones sociales. La presencia de los medios en los procesos de formación de opinión se intensificó. El balance tradicional entre el programa y la imagen se tronchó.

La elección de 1968 se realizó sobre la base de que Luis A Ferré era un candidato “fresco” que representaba una “burguesía exitosa.” Su spot publicitario “todo puertorriqueño, un capitalista” estaba acorde con la radicalización política propia de aquellos tiempos de crisis. Desde entonces los electores no consumen programas sino imágenes.

Votar en Puerto Rico

En marzo se levanta el telón para el PPD y el PNP. Las primarías son un taller que pone a prueba al sistema. Ante la victoria de los mejores, los perdedores deberían aceptar la voluntad popular. La idea de que la opinión mayoritaria es la correcta domina todavía. Pero la teoría y la vida no son la misma cosa.

El PNP decidirá entre dos imágenes y dos programas. Los argumentos para decidir los ofrece la publicidad. Luis Fortuño, aspira conquistar el “corazón del rollo” recurriendo al lenguaje de la guerra fría y acusa al PPD de separatista. Con ello reconoce que el núcleo del PNP está dominado por una derecha recalcitrante. Pero el PR que reconstruyen sus spots no es solo el de Acevedo Vilá. También pertenece a la Era de Roselló

Pedro Roselló ha dicho que no hará campaña. Se trata de un acto simbólico de fuerza. Con una actitud patriarcal propia de elegidos ha ofrecido el perdón a lo corruptos que así lo confiesen. La alusión a Nelson Mandela es una flecha contra las izquierdas románticas. También es una concesión al “corazón del rollo” que espera piedad para el corrupto.

Roselló imagina que, con el “corazón del rollo” y la maquinaria, no necesitará una campaña. En eso radica su campaña. Pero en el mundo de la publicidad, los medios pueden cancelar su ventaja. El poder de Fortuño está en los espacios que la era de la información ofrece y en su imagen de joven resuelto. El poder de Roselló está al lado de la tradición y en su imagen de veterano curtido.

Las primarias del otro y los populares

¿Qué conviene al PPD? Que las primarias del PNP provoquen una división. Creo que eso no sucederá. La imagen de las tensiones entre rosellistas y fortuñistas, al día de hoy han sido pocas. La tensión real no importa en la medida que su imagen no se haga pública.

En cuanto a los resultados, beneficiaría más un triunfo de Roselló. Ya lo han derrotado mediante el discurso de la corrupción. El escenario sería distinto ante Fortuño. Si los populares penetraran los colegios PNP en marzo, la lógica los invitaría a votar por el opositor menos temible.

Una elección entre Roselló-Acevedo Vilá, sería el choque entre dos imágenes quebradizas, sin duda.

Mario R. Cancel
Escritor e historiador

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