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Historiografía: socialismo ruso-soviético

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 9 marzo 2008


Krupskaya y LeninEl Socialismo Ruso y Soviético: las grandes figuras 

Un panorama del socialismo ruso deja al estudioso la impresión de un asunto mal comprendido. La tendencia ha sido reducir aquella tradición a la figura de Lenin y sus acólitos y a la fórmula simplificadora del marxismo y el leninismo que asocia dos interpretaciones que no son similares.Trotsky y Lenin 

Los promotores del activismo y la discusión socialista en el Imperio Ruso fueron Georgi Plejanov y Pavel Axelrod los cuales resultan invisibles a la interpretación una vez se generalizron las posturas leninistas. Las figuras más emblemáticas y respetadas por su capacidad son, sin duda, Vladimir Ulianov @ Lenin (1870-1924) y Lev Trotski (1879-1940). La discusión en torno a sus contradicciones, que fue uno de los pilares de la etapa inicial de la Era del Stalinismo, sugiere que se trata de una interpretación rusa heterodoxa –la de Lenin- ante una interpretación penetrada por los valores europeos y la ortodoxia marxista germana-la de Trotsky-. 

Los grandes especialistas marxistas, en general poco conocidos, fueron entre otros,  Anatoli Lunachraski (1875-1933) en el territorio de la interpretación cultural y la administración de las expresiones populares en el marco de la construcción del socialismo y el hombre nuevo; Alexandra Kollontai (1872-1952) por su discusión radical del asunto de la mujer y la familia sobre la base de los argumentos de Friedrich Engels; y Nadezhda Krupskaya (1869-1939)  por su aportación en el espinoso campo de la educación en el camino al socialismo.  Los vulgarizadores más notables Nicolai Bujarin (1888-1953), Josip Visarionovich @ Stalin @ Koba (1879-1953). Los choques entre ambos vinieron a cuento del llamado debate sobre la Revolución Permanente y Trotsky que hacia 1924 era el la manzana de la discordia en el Partido Comunista Ruso. 

La condición de Lenin como una figura de culto muy poderosa, ha limitado la explicación del marxismo ruso soviético más allá de sus escritos trivializando una tradición rica y diversa que merece ser revisitada.  Los marxistas rusos interpretaron a Karl Marx y el marxismo como la síntsis de e corrientes distintivas de la modernidad y el siglo 19: la dialéctica hegeliana, la economía política inglesa y el socialismo francés. la metáfora dialéctica clásica sostiene que la síntesis es una negación de la negación y supone una superación de lo negado. El marxismo, en consecuencia, niega las tradiciones de las que proviene y establece un sistema superior y a toda prueba por su racionalidad y cientificidad. 

El Socialismo Ruso y Soviético: Rasgos dominantes  

Por un lado, se encuentra el culto al método dialéctico marxista. La actitud se asienta sobre una serie de premisas. la primera de ellas es que el método traduce o refleja con fidelidad  la realidad objetiva material. Una consecuencia de ese aserto es que el método pone en las manos del marxista la dialéctica de la realidad objetiva, un conocimiento verdadero del mundo. Por medio del método se pueden conocer las leyes generales que rigen la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. 

La lógica que domina es la de las ciencias naturales de la Era de Newton y las del materialismo científico del siglo que no conocen el relativismo de principios del siglo 20. La idea de que el conocimiento es un reflejo de la realidad es un signo de la modernidad y de la ciencia que el marxismo ruso-soviético afirma constantemente. La deriva natural o corolario es que el conocimiento sirve para transformar el mundo. De hecho, la legitimidad del conocimiento es que sirva para ese fin utilitario. Por esa vía la legitimidad del conocimiento es análoga al valor de uso de una mercancía: no basta con saber, hay que hacer porque la praxis o el hacer es el poder que juzga al pensar y el sujeto cognoscente. 

Por otro lado se afirma un culto autoritario a unos autores clásicos, del mismo modo que lo ejecutaba historiografía latina de la era de la república y el imperio. Por lo general los autores clásicos o canónicos se redujeron a Marx / Engels. La Revolución de Octubre de 1917 en Rusia añadió a Lenin a ese dueto selecto. Las reinterpretaciones a las que Lenin sometió a Marx y Engels se interpretan como una interpretación válida y una puesta al día a la luz del capitalismo cambiante de la Era del Imperialismo y la Gran guerra.  Lo cierto es que la Europa del capitalismo avanzado no era la Rusia Zarista del capitalismo desigual, concepto tan bien trabajado por Trotsky en su clásica historia de la revolución rusa.

El clásico se maneja como un modelo a imitar y completar. De ese modo, el texto se canoniza y es concebido concibe como la síntesis de verdades irrefutables pero a la vez limita su propia capacidad crítica y tiende a transformarse en un dogma fácil. Por último el socialismo ruso-soviético afirma unos paradigmas o meta-dogmas historiográficos medulares.

El primero es la concepción de la historia como un todo orgánico y racional que está sujeto a principios o leyes generales que son aprensibles por la razón y la ciencia. Nada más moderno que esos pilares de la ilustración.

El segundo es la concepción de una meta u objetivo definido el cual, mediante una la praxis social racional y científica, puede retrasarse o adelantarse. El tercero es la concepción de que la meta de la historia es la libertad y la igualdad y de que las mismas son forzosas e inevitables.  

La coincidencia con el liberalismo burgués se quiebra porque la libertad y la igualdad socialista se considera superior a la imaginada por aquellos: la niega y la supera dialécticamente como toda síntesis.

 

 

Mario R. Cancel

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