Puerto Rico: su transformación en el tiempo

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Balance de Puerto Rico (1750-1800)

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 6 noviembre 2008


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

La vida social y económica durante la segunda mitad del siglo 18, seguía centrada en el tráfico ilegal. Se trataba de una experiencia que, dado el carácter policlasista e la misma, igualaba socialmente a los colonos. En el año 1750 el Gobernador Agustín Pareja reconoció que la ausencia de estímulos económicos era clave en el estancamiento de la colonia y señalaba que la pobreza había generado una sociedad apática y poca dispuesta al trabajo. Cuando hacia el año 1755 el Gobernador Felipe Ramírez de Estenós convocó a la ciudadanía para la concesión de licencias para buscar esclavos en colonias extranjeras, no hubo contratistas dispuestos a la empresa.

Como era de esperarse, el burócrata español medio interpretaba al colono como vago y poco industrioso. Ello abonaba para que el criollo fuese visto como un ser inferior al peninsular. Algunos observadores llegaron a pensar que ello se debía a que la colonia había sido formada por “lo peor” de España. Se trataba de un argumento típico de una cultura aristocrática y centrada en la nobleza de la sangre. Para ellos la ausencia de una aristocracia en la colonia era la clave de la crisis. En consecuencia, la masiva presencia de mestizos, mulatos y negros se consideraba un problema. La idea de que la isla era habitada por razas inferiores era común. La relación entre el pensamiento aristocrático y el racista es muy estrecha.

Vida en San Juan de Puerto Rico

Después del ataque holandés de 1625, San Juan fue adquiriendo su imagen de Ciudad Murada. La seguridad que ofrecía el acceso controlado a la ciudad fue única en el país. El resto de las aldeas y villas de la colonia eran abiertas. Esa situación dio a San Juan un carácter especial que se afirmó dada su situación de foco del poder español. Las figuras dominantes en la vida capitalina eran el Gobernador y Capitán General, el Obispo y el Sargento Mayor.

puerto_rico_partidosLa capital establecida en la isleta se constituyó en el centro delpoder judicial, civil y militar. Todas las facultades en esos campos estaban concentrados en elGobernador y Capitán General. Se trataba de un poder enorme que, en una ciudad pequeña, le permitía regular numerosos actos sociales. En 1602, el Gobernador Sancho de Ochoa ordenó que se celebrara la Fiesta de Santiago Apóstol cada 25 de julio en la capital. Se trataba del patrono del ejército español, pero sus razones eran personales y no representaban un interés público concreto. No sólo eso: también bajo su gobierno se hizo obligatoria la asistencia de la gente a las corridas de toros y los juegos de cañas. En ausencia del Gobernador y Capitán General, la figura de poder era la del Sargento Mayor. Este funcionario actuaba como jefe de policía y seguridad pública, le correspondía entrenar y mantener las tropas de la guarnición y actuaba como gobernador suplente.

La capital establecida en la isleta se constituyó en el centro del poder religioso. Allí estaba el Obispo, el Cabildo Eclesiástico, la Catedral y numerosas dependencias y propiedades ecleciásticas. El Obispo era la autoridad que organizaba la fe y velaba por la moral pública con mano de hierro, como ocurría en toda sociedad católica fanática. Contaba con el título de Inquisidor y con un quemadero público, ubicado cerca de la Puerta de Santiago o de Tierra, frente al Castillo de San Cristóbal.

Lo que hacía única aquella estructura de poder era que los 3 puestos eran ocupados por peninsulares. Se trataba de figuras visibles que vivían con cierto boato o pompa, que se distanciaban de los criollos y de las minorías raciales que vivían en la capital. Junto al respeto o miedo que despertaban, también se estaba el odio o el desprecio que estimulaban hacia lo que significaban.

Por aquel entonces, las clases sociales eran estratos cerrados. Las leyes de herencia beneficiaban a los primerizos de una pareja. Los segundones o tercerones, dado que no heredaban, se vieron precisados a ocupar puestos en la milicia, la burocracia o la iglesia católica con el fin de afirmar su situación social. En otros casos, si ello era posible, emigraban hacia los Virreinatos de Nueva España o Nueva Granada, lugares en los que se presumía había mayores oportunidades para ellos.

Un documento de 1644, redactado por Fray Damián López de Haro, describía a San Juan como una aldea pequeña de 250 casas de tejas, obra y cantería, y 100 bohíos de paja. Por entonces no había circulación monetaria permanente por lo que la economía local dependía del trueque. Se sabe, por la quejas de algunos Obispos, que incluso los impuestos eclesiásticos se pagaban en especie como tortas de cazabe.

Para la mirada española, San Juan era una ciudad pobre con problemas de hacinamiento, vivienda e higiene. La capital carecía de una carnicería y no había un mercado de lujos apropiado. Los comentaristas añaden la existencia de problemas de moral pública, como la prostitución o el concubinato interracial, que hacían la vida en ella inestable a los ojos de un católico de la época.

Vida en San Germán

La Villa de San Germán se afirmó desde 1573 en las Lomas de Santa Marta. Su crecimiento material fue lento y accidentado. Hacia el año 1647, el Canónigo Diego de Torres Vargas, describió el lugar como un poblado mísero. La única estructura notable era el Convento-Iglesia de Porta Coeli de los Padres Dominicos, construido de ladrillo y cantería. Pero la Iglesia Parroquial era un rústico bohío de paja. Los villanos o aldeanos vivían dispersos por los llanos costaneros y los valles ribereños en sus hatos, estancias y granjerías dedicados a la agricultura, la ganadería mayor y menor y el tráfico de cueros de res.

Se trataba de una comunidad celosa de sus derechos y privilegios. En la práctica, los vecinos de San Germán se aislaron de las autoridades de San Juan. San Germán tenía, por ejemplo, comercio libre con Santo Domingo. Recuérdese que la Villa había sido parte de la herencia de Diego Colón, que había sido visitada por ese funcionario y que creció al margen de la autoridad de la capital. Las relaciones entre la Ciudad y la Villa estuvieron llenas de tensiones. Los vecinos sangermeños se negaron a participar de la construcción de las defensas de San Juan, se resistieron a asistir a la revista militar impuesta desde San Juan y se opusieron a que se les forzara a prestar vigilancia en la capital.

Se trataba de una protesta abierta contra el abandono de San Germán por las autoridades capitalinas y españolas. Algunos han interpretado esto como una forma de afirmar la autonomía política en su sentido moderno. En realidad se trataba de la defensa de privilegios particulares o de un modo de garantizar una autodefensa eficaz en caso de agresión extranjera. San Germán defendió sus derechos y privilegios en los tribunales, pero también lo hizo violentamente.

En 1788, la comunidad protestó contra los privilegios fiscales otorgados a una Casa Comercial Holandesa que tenía una sucursal en San Germán. La misma no pagaba arbitrios de importación por sus productos por lo que los ofrecía más baratos y vencía la competencia de los comerciantes locales. Dado que la corona no resolvió el asunto con celeridad, algunos vecinos le pegaron fuego al almacén holandés para manifestar su protesta. La tradición de las “sociedades incendiarias” y el sabotaje a la hora de afirmar una postura política desoída, fue común en el país siempre.

Conclusiones

La verdad es que el dominio del gobierno autoritario de España en Puerto Rico no fue total. La colonia tampoco fue un mundo uniforme. San Juan representaba los valores militares y sus instituciones. Era un signo de orden y moderación, de fidelidad a la Corona. Pero San Germán representaba la ruralía o el campo distantes y anárquicos. Siempre fue un signo que afirmó la diferencia con la península y la disposición a retar su autoridad en nombre de los derechos y privilegios locales.

3 comentarios to “Balance de Puerto Rico (1750-1800)”

  1. Vega Vientos said

    Todavia se nos considera inferiores….vayan a Estados Unidos y vivan en Louisiana o el norte de la Florida……donde algunos red necks les van a preguntar….que es Puerto Rico????? Y donde seguramente en algunas oficinas de gobierno no aceptaran sus certificados de nacimiento porque tienen palabras en espanol y les preguntaran si son pies mojados….porque tampoco saben que somos ciudadanos americanos. no quieren reconocer eso…….

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    • Vega Vientos said

      Ah! y conste que lo digo por experiencia propia….. Hasta en un colegio privado “cristiano” no quisieron que mis hijos estuvieran en el mismo salón que los otros porque eran de Puerto Rico…

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      • Luz n carrion vega said

        No todo el mundo era asi mi familia esta viviendo en Estados unidos en difetentes estados y nunca se han topado con esos problemas desde el 1959 se fueron han ido falleciendo y sus hijos han quedado alla hicieron su vida se han casado tienen sus familias y viven en armonia gracias a Dios, en diferentes estados algunos como virginia, orlando texas, arizona, new york, new yersey new york, chicago, etc etc . Nada en el mundo es perfecto pero gracias a dios mi fam es gente trabajadora no son controverciales y trabajadoras

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