Puerto Rico: su transformación en el tiempo

Historia y sociedad

  • Lo nuevo

  • Posts Más Vistos

  • Los mejores

  • Categorías

  • Historias y palabras

  • Visitantes

    • 880.800 hits
  • Comentarios de los lectores

    Imagen de Betances… en La americanización en Mayagüez…
    Imagen de Betances… en Betances y la epidemia del…
    Ismael Cancel en La Invasión de 1898: apuntes…
    yadiel en Transformaciones económicas y…
    Jose F. Bernal en Documento y comentario: Memori…
  • Archivos

  • Taller de trabajo

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a 3.568 seguidores más

La Insurrección de Lares (Parte II)

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 1 febrero 2009


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Catedrático de Historia y escritor

Se puede comprender la derrota del intento revolucionario desde una diversidad de puntos de vista que siempre serán parciales. No hay una explicación definitiva para ningún asunto que depende tanto del azar y de la subjetividad de los involucrados en el mismo. Lo que hago es, por lo tanto, una mera propuesta para la discusión.

La derrota de la insurrección: cuestiones tácticas y militares

La eficacia de la seguridad española, su sistema de espionaje y su red de informantes, unidas a la eventualidad del descubrimiento casual que realizó el miliciano de Camuy, fue determinante. Una vez reconocida la amenaza, el efecto sorpresa se perdió. La insurrección tuvo que cambiar de fecha y de escenario. Las reglas del drama cambiaron por completo desde ese momento. La situación de ofensiva se perdió, dejando a los militantes a la defensiva y debilitados.

Las descripciones de la confrontación y los documentos de los procesos demuestran la limitada capacidad de fuego de los rebeldes. La ausencia de armas modernas y pólvora, sustituidas por herramientas y armas caseras, combinado con el hecho de que un cargamento destinado a la revuelta fuese incautado en Santo Domingo, fue decisiva. Si a ello se añade que no se realizó un desembarco o invasión de apoyo a la causa, se reconocerá que la insurrección se redujo a un acto localizado y aislado sin proyección.

betances_mariani_1892A esto habría que sumar el hecho de que no hubo alzamientos en otros pueblos. Esto se puede explicar de una diversidad de modos. Los Comités Revolucionarios estaban inmovilizados ante el nuevo escenario; hacer una revolución a la defensiva no debe ser muy cómodo, por lo que muchos de los comprometidos pudieron abandonar el proyecto con anticipación a su estallido. Debo recordar que aquí no se trató de revolucionarios profesionales con entrenamiento castrense, sino de civiles comprometidos con un cambio pero con poca disciplina militar. La cuestión de la disciplina sirve no solo para explicar el fracaso de la batalla de San Sebastián de El Pepino, sino el fracaso del proyecto completo. Un ejército de esa naturaleza no podía ser presionado en exceso porque la línea de mando podía quebrarse, como en efecto sucedió.

También es probable que el liderato local no se hubiese podido poner de acuerdo sobre cuál era la finalidad de la insurrección. Ese fue el caso de un Comité Revolucionario de Mayagüez en que los anexionistas y los independentistas debatieron y se distanciaron desde mayo de 1868. Pero esta vertiente no ha sido investigada por la historiografía nacionalista por todo lo que implica en términos de la revisión de la finalidad ideológica de los hechos de Lares.

La derrota de la insurrección: cuestiones sociales y políticas

Betances interpretó la Insurrección de Lares como el resultado de un largo proceso de intenso trabajo político. La correspondencia que mantuvo en 1896 con Eugenio María de Hostos Bonilla y José Julio Henna Pérez, dos de sus más cercanos colaboradores, tornaba al del asunto del 1868 una y otra vez. Se trata de dos corresponsales únicos identificado el primero, con el independentismo y el confederacionismo; y el segundo, con el anexionismo. En una nota a Hostos Bonilla en noviembre de 1896 afirmaba que “la intentona de Lares me costó doce años de preparación (1856-1868), y a eso se debió que Rojas se sublevara en Lares y que Sandalio Delgado tuviese un verdadero ejército (10,000 hombres me decía él-póngale 3,000) en Cabo Rojo, donde tanto me querían”. Y a Henna Pérez le insistía en que “desde antes del ’65 (José Francisco) Basora y yo teníamos la isla agitada” que la población había sido inundada de papeles revolucionarios y que habían sido capaces de introducir armas al territorio por lo que Puerto Rico estaba listo para la revolución.

Uno de los comentarios de Betances posterior a la Insurrección afirma la teoría de que los sectores acomodados y de poder -los grandes propietarios o hacendados- no los respaldaron en el proyecto. La moderación política de esa clase debió ser una reacción a las propuestas populares y radicales de los insurrectos. Abolir la esclavitud y abolir la libreta, no fueron asuntos fáciles de aceptar por los sectores ligados a la tierra. Betances reconocía que las finanzas de la revolución eran precarias y que un proyecto de aquella naturaleza necesitaba dinero. Betances no era el iluso romántico e idealista que cierto nacionalismo ha querido inventar con su vida.

El hecho de que la actividad militar no fuese exitosa y que la República de Puerto Rico sobreviviese sólo 48 horas, explica porqué países como Venezuela y Estados Unidos no se expresaron ante el levantamiento. El aislamiento no fue solo local sino internacional. Sin “guerra” no es posible el reconocimiento de una “beligerancia”. Y la “guerra” en la diplomacia moderna, no se identificaba con la resistencia de un puñado de personas. Por eso fue tan fácil desviar la opinión pública y dar la impresión de que Lares había sido una “algarada” o un tumulto, como lo apuntó el historiador Salvador Brau Asencio en su libro general de historia de Puerto Rico (1903).

 Por último, es notable el distanciamiento entre el discurso del liderato en el exilio, el liderato de la insurrección y la base de la revolución. El liderato en el exilio estaba luchando para construir una nación-estado moderna sobre la base de un nacionalismo militante de fuerte contenido romántico: la República y la Democracia eran sus metas. El liderato lareño de la insurrección y su base en Puerto Rico, peleaban contra problemas concretos: la esclavitud, la libreta de jornaleros, las deudas con los comerciantes, el acceso a la tierra. Pero las reivindicaciones sociales concretas, no equivalen o no generan una conciencia nacional de manera automática.

Lares integró dos proyectos modernizadores. Un ejemplo de ello es que, si bien Betances proponía la abolición inmediata de la esclavitud, la revolución puso como requisito a los esclavos integrarse al ejército para ser considerados iguales. Se trataba de exigir al esclavo la condición de ser “patriota” para entonces se considerado un “par”. En la praxis Betances, Rojas y Ramírez, no hablaban el mismo lenguaje político.

Después de Lares

Entre los años 1868 y 1872 se intentó revivir la violencia política en Puerto Rico sin éxito. Todas las conspiraciones fueron disueltas. Los “Comités de pólvora” activos después de 1868 nunca fueron tan eficaces como las “Sociedades secretas” que se formaron antes de Lares. En ese sentido, los separatistas perdieron una gran oportunidad. En octubre de1868, el Grito de Yara en Cuba, un combate comparable al de El Pepino, abrió a la Guerra de 10 Años (1868-1878). Desde entonces, el proyecto de una Insurrección en Puerto Rico se asoció a Cuba.

Tras los hechos de Lares, el independentismo se debilitó. Lo mismo puede decirse del anexionismo. El Estado se ocupó de desprestigiarlos mediante una propaganda intensa. La revolución de 1868 en España, la “Septembrista”, también colaboró en ese proceso. En 1869 el Gobierno Revolucionario Español liberó a todos los presos de Lares mediante una Amnistía General. El acto fue bien recibido en el país. En 1870 permitió la organización de partidos políticos en la colonia. Y entre 1872 y 1873, abolió la esclavitud de una manera gradual y autorizó una compensación económica a los esclavistas por las pérdidas en el proceso. La vida política en el país ya no sería la misma desde aquel momento.

Sorry, the comment form is closed at this time.

 
A %d blogueros les gusta esto: