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La crisis del 1913 y la política en Puerto Rico

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 5 marzo 2009


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador

Durante las primeras décadas del siglo 20, las autoridades estdounidenses afirmaron el control sobre la vida social y económica de Puerto Rico de una diversidad de maneras. La solución que impusieron a la huelga legislativa de 1909, es un buen ejemplo de ello. La revisión unilateral de las relaciones económicas entre ambos países, fue otra manera de demostrar quién era el poder soberano en Puerto Rico y hasta dónde podía llegar el Congreso en el ejercicio de su soberanía.

La administración de Woodrow Wilson

En 1913 el Congreso anunció la aprobación de la Ley Underwood . La Ley Underwood era parte del proyecto que el Presidente Woodrow Wilson había denominado la “Nueva Libertad”.  Wilson era un demócrata que coincidía, en términos generales, con los principios que habían dominado la presidencia del republicano Theodore Roosevelt. La “Nueva Libertad” pretendía afirmar los valores del individualismo y afianzar el papel de los Estados en la vida económica nacional. La reducción de las tarifas de tráfico era, por lo tanto, fundamental a su proyecto. La reanimación del liberalismo clásico, dejar hacer, dejar pasar, y la limitación del poder de los trust o monopolios, seguía sobre la mesa.

Roosevelt y Wilson creían que la libre competencia entre pares era una garantía para la libertad soñada por los liberales. Su confianza en que las “fuerzas del mercado” regularían naturalmente las desigualdades era clara. Su fe en una democracia igualitaria administrada por el mercado se asemeja a los sueños neoliberales de fines del siglo 20.

Mercado libre o proteccionismo: la situación local

El efecto sobre Puerto Rico fue enorme. Las políticas protecciones sobre la caña de azúcar y sus derivados, que eran el nervio de la economía colonial, corrían peligro. La Ley Underwood, en nombre de un mercado libre justo, abolía la protección que disfrutaba esa industria en Estados Unidos y ponía a la industria en igualdad de condiciones que la del café. Los productores de Puerto rico tendrían que competir con la producción de países extranjeros en igualdad de condiciones: una parte del tutelaje económico estaba en peligro.

Los efectos del anuncio de la situación en el país fueron inmediatos. La contracción de crédito industrial a los azucareros fue inmediata y el flujo del comercio de azúcar se redujo. Bajo las nuevas condiciones, representaba un riesgo adelantar dinero a la industria porque su capacidad de repago quedaba presumiblemente limitada.

La aplicación de la Ley Underwood en Puerto rico fue criticada por la Federación Libre de Trabajadores y el Partido Obrero Socialista en nombre de los trabajadores que podrían perder su empleo bajo las nuevas reglas de mercado. Pero también fue cuestionada por el Partido Unión de Puerto Rico a través de la Cámara de Delegados por medio de su Speaker José De Diego, conocido abogado ligado a los grandes intereses azucareros.

Como era de esperarse, el sector azucarero, dominado por inversionistas y capitalistas republicanos y unionistas también levantaron su voz de protesta ante aquella propuesta que recuerda el discurso neoliberal que idealiza el mercado y la libre competencia que domina la discusión pública hoy y que las voces del poder celebran con tanto júbilo.

El Partido de la Independencia, encabezado por Rosendo Matienzo Cintrón, la interpretó como una ley que favorecía a los trust y los monopolios, órganos que siempre disfrutarían de una ventaja ante la competencia más débilen la hipotética situación de un “mercado libre autoregulado”.

Las lecciones de la coyuntura del 1913

La situación demuestra que Estados Unidos tomaba decisiones que afectaban a Puerto Rico sobre la base de su beneficio: la opinión de los puertorriqueños era secundaria. La lógica de una relación desigual así lo imponía. Pero de todo esto se deriva que los sectores de opinión en Puerto Rico habían comenzado a ver como ventajas de mercado la situación de tutelaje económico americano en el país. El proteccionismo sobre el azúcar, que favorecía a los capitalistas del norte, era una ventaja que no se debía echar a perder. La opinión mejor articulada fue la del Partido de la Independencia, pero su impacto en la opinión pública fue muy poco o ninguno.

Cuando en el año 1914 inició la Gran Guerra, la situación empeoró. El mercado europeo se cerró para el mundo y la inflación se generalizó dado el aumento generalizado en los precios de los artículos de primera necesidad. En la isla, la actividad sindical se multiplicó y en 1915 hubo una enorme huelga cañera. Las acciones más radicales del conflicto se desarrollaron al este en los territorios de Fajardo y Vieques. La propaganda a favor de la independencia y el activismo socialista, aumentaron. La confianza en estados Unidos se redujo hasta el punto de que el unionismo eliminó de su programa la estadidad como alternativa.

La respuesta popular y la presión de los grandes intereses cumplieron su cometido. En 1916 la Ley Underwood fue derogada sin haber sido puesta en práctica, pero las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos ya no eran las mismas que en 1898. La huelga legislativa de 1909 y la crisis de 1913 fueron cruciales para el desarrollo de una actitud crítica hacia la administración estadounidense de Puerto Rico.

3 comentarios to “La crisis del 1913 y la política en Puerto Rico”

  1. Cancel lo felicito por este magnífico trabajo de historia.Seré uno de sus promotores.

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  2. […] se generalizó. Segundo, el flujo del comercio de azúcar se redujo. La artificialidad de la crisis económica de 1913 resulta palmaria. La desilusión con las posibilidades de una solución del problema colonial en la […]

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  3. […] el capital azucarero local, el más fiel a Estados Unidos, y aquella nación. La aprobación de la Ley Underwood, la cual amenazaba con eliminar las políticas proteccionistas a la industria azucarera y someter […]

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