Puerto Rico: su transformación en el tiempo

Historia y sociedad

  • Lo nuevo

  • Posts Más Vistos

  • Los mejores

  • Categorías

  • Historias y palabras

  • Visitantes

    • 880.800 hits
  • Comentarios de los lectores

    Imagen de Betances… en La americanización en Mayagüez…
    Imagen de Betances… en Betances y la epidemia del…
    Ismael Cancel en La Invasión de 1898: apuntes…
    yadiel en Transformaciones económicas y…
    Jose F. Bernal en Documento y comentario: Memori…
  • Archivos

  • Taller de trabajo

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a 3.568 seguidores más

Reconquista, conquista y viajes de exploración

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 4 octubre 2009


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Escritor e historiador

La guerra de reconquista marcó la actitud de los hispano-europeos en el proceso del encuentro con América y El Caribe. En el caso concreto de Puerto Rico, los “cristianos” fueron propensos a denunciar al aruaco insular y al natural como un infiel y a insistir en que debía ser convertido a la fe verdadera. Negarse ello no era una opción real ni para cristianos ni para infieles. La resistencia de los naturales solo sirvió para justificar el uso de la fuerza. Los textos de la conquista demuestran que la fuerza se aplicó sin escrúpulos en numerosas esferas.

La base ética de aquella actitud era la creencia generalizada de que el aruaco insular –y luego  el africano- no eran humanos. De hecho, la  conversión era un modo de humanizarlos. La metáfora de que convertirlos significaba humanizarlos convertía al bautismo en un pasaporte para la integración del indio, como le denominaban, en el Pueblo de Dios. Convertirlos a la fe verdadera era un deber moral impostergable que salvaría sus almas.

Otro elemento dominante era la idea de que los descubrimientos eran obra de Dios y que representaban un premio a los sacrificios ejecutados por los cristianos durante la reconquista. La Providencia había puesto las Indias en manos de los cristianos para su beneficio por lo tanto, los cristianos no debían posponer el cumplimiento de su deber de ampliar el Pueblo de Dios a aquellas tierras antes desconocidas.

exploracionesEfectos de los viajes de exploración

El resultado neto de los descubrimientos y viajes de exploración fue que dieron a los cristianos una ventaja geo-estratégica extraordinaria ante el poder musulmán. Lo más valioso  fue una ruta comercial alternativa a los mercados de India y China. Como se sabe, la ruta mediterránea –que pasaba por el Medio Oriente y el Norte de África- estaba en manos de musulmanes.

Los descubrimientos abrieron la posibilidad de una ruta atlántica. La concreción de ese proyecto no fue inmediata. La búsqueda de un istmo, un canal natural o un paso del Atlántico al Pacífico fue ardua. Los viajes de bojeo y la  circunvalando Sur América por el cono sur solo fue posible después de mucho tiempo. La ruta terminó siendo una de mar y tierra que combinaba el uso de embarcaciones de carga grandes con carreras de mulas, acorde con la geografía americana.

En el ínterin, los hispano-europeos y cristianos se dedicaron a la explotación de las tierras descubiertas. El Nuevo Mundo fue integrado al mercado europeo y aislado del mercado musulmán. Las formas del colonialismo moderno se fortalecieron en aquel momento. El Nuevo Mundo sería un suplidor de lujos y materias primas preciadas para los europeos. Aquel orbe en crecimiento también sería un mercado de consumo cautivo para los productos excedentes europeos. El proteccionismo de la producción de los empresarios peninsulares y la prohibición de la competencia de los productores de las Indias, fue un mecanismo de control muy eficaz. Lo que luego se llamó mercado libre era interpretado como una amenaza. Para ello se necesitaba un estado fuerte por lo que la Monarquía Autoritaria se afirmó: Carlos V y Felipe II son los mejores emblemas de aquel momento. El Nuevo Mundo fue sometido al capital comercial europeo: el mercatilismo moderno había hecho su aparición. Los beneficiarios inmediatos del proceso fueron las Monarquías Autoritarias Cristianas Castilla y Portugal.

La nueva situación aumentó el volumen de oro y plata en manos europeas y alteró el patrón de precios a nivel continental. Europa se fue convirtiendo en una zona económica capaz de competir con los grandes mercados del Sur y del Sudeste Asiático, el mítico Oriente Lejano. A la larga, India, China y Japón, quedarían a expensas del poder europeo. Los musulmanes perdieron mucho de su poder en aquella región. El  Mundo Moderno sería uno controlado por Europa Occidental.

Por último, los viajes de exploración provocaron un debate intelectual muy intenso. Las nociones geográficas tradicionales –la idea de origen trinitario de los 3 continentes- fueron revisadas. El hallazgo de culturas con las características de las encontradas en el Nuevo Mundo, puso en duda la idea del progreso unitario de la humanidad. La necesidad de explicar aquellos descubrimientos y administrar bien aquel espacio, estimuló una unidad más íntima entre el Estado y la Iglesia. En Castilla se convirtió a la Iglesia en una dependencia del Estado. Ello coadyuvó a crear un tipo de Estado Fuerte alrededor de la figura del Monarca

Conclusiones

Los viajes fueron una aventura geopolítica y religiosa que ayuda a fundar las bases del Mundo Moderno. La nueva situación animó la actividad empresarial hispana. Ese procesó vinculó al Estado -la Monarquía- y la Iglesia Católica, al capitalismo comercial ascendente.El Estado las autorizaba y apoyaba materialmente; y la Iglesia las legitimaba y obtenía beneficios concretos para el Pueblo de Dios.

Siempre se trató de viajes regulados mediante un Contrato o Capitulación en el cual se establecían los beneficios de la Monarquía y del Descubridor, y los deberes de ambos con la Iglesia Católica. Convertir a los infieles era un deber contractual. La explotación económica de las tierras americanas se administró desde la ciudad de Sevilla, lugar en el que se desarrolló un poderoso  gremio o cartel comercial. Desde allí se establecieron las pautas económicas de  todo el proceso.

Los procesos de conquista y colonización establecieron un régimen de propiedad que duró hasta el siglo 18. Igual que el mercado libre, la propiedad privada de la tierra era una rareza. Las tierras descubiertas eran propiedad personal del Rey o Reina –realengas-.  Los únicos sectores con acceso a tierra titulada eran los conquistadores de primera generación. La administración de las tierras era responsabilidad del Conquistador. Los  beneficios de la tierra se distribuían entre el Conquistador y la Corona. La Corona y el Conquistador se comprometían a difundir la fe verdadera. Una economía social eficaz podía garantizar a la jerarquía eclesiástica y al cura común una vida holgada. Recuérdese que el cura vive de los derechos de estola y de los servicios que ofrece en la cura de almas. La utopía imperial se afirmaba sobre aquellos preceptos. La realidad era, sin embargo, muy distinta.

Sorry, the comment form is closed at this time.

 
A %d blogueros les gusta esto: