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Archive for the ‘Mercantilismo’ Category

Comercio y contrabando en el San Juan Bautista siglo 16

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 22 noviembre 2012


  • Mario R. Cancel-Sepúlveda
  • Catedrático de Historia y escritor

La situación de San Juan Bautista en el contexto del comercio marcó su futuro económico: el puerto era irrelevante para los intereses del cartel comercial de Sevilla. La Flota Mercante Española que transportaba el Tesoro de Indias y traía mercaderías y consumos a las Indias, no atracaba en Puerto Rico. Los puertos privilegiados de América eran tres: Santo Domingo en La Española, Veracruz en el actual México, y Portobelo, Panamá o Cartagena, Colombia, en el norte de América del Sur.

El comercio legal de San Juan Bautista con España se reducía a casos que representaban una excepción a la regla. En el Puerto Rico de la isleta atracaban barcos de bandera española procedentes de Sevilla o Cádiz y otros lugares del Caribe como Santo Domingo o Tierra Firme. Cualquier barco mercante de bandera extranjera procedente de Europa o de las posesiones de aquellos en las Indias, podía traficar si contaba con una licencia o registro concedido por el Rey de España a esos fines. El control del Estado sobre el comercio era palmario. La única circunstancia que violaba aquella estricta reglamentación era que un barco accidentado requiriese servicio de repación para proseguir su viaje. El mismo podía entra a San Juan Bautista en arribada forzosa y comerciar localmente con el fin de pagar sus gastos, repuestos y mano de obra. Dadas esas circunstancias, el tráfico se reducía a lo sumo a 1 o 2 barcos al año.  Al puerto de San Germán venían embarcaciones con autorización real o de arribada forzosa y de Santo Domingo y Costa Firme, pero el puerto de la Isleta de San Juan, el Puerto Rico, era privilegiado para el comercio con Sevilla y Cádiz.

Efectos sociales del mercantilismo y la reglamentación comercial

Como se ha dicho, San Juan Bautista estaba aislado de las rutas comerciales principales entre Indias y la península, situación que forzó a las pequeñas comunidades insulares a recurrir al contrabando o tráfico ilegal para sufragar sus necesidades. Lo cierto es que durante el siglo 16, la seguridad de las costas de San Juan Bautista no era mucha por lo que la presencia de piratas, filibusteros y bucaneros era una amenaza común. Es probable que, en esas circunstancias, la capacidad de España para gobernar y administrar estos territorios, fuese cuestionada por los colonos. El hecho parece cierto al menos para los habitantes del Partido de San Germán.

Zonas de contrabando

Las tendencias del mercado legal de San Juan Bautista estuvieron marcadas por la naturaleza de los ciclos económicos dominantes. Entre 1509 y 1530, la exportación de oro domina y es la mercancía más confiable. Pero entre 1530 y 1560, San Juan Bautista atravesó por una crisis comercial y una parálisis económica notoria, elemento que justifica la crisis demográfica con la que se caracteriza aquel periodo. Desde 1560, la exportación principal era azúcar moscabada y melao. Aquel fue un momento caracterizado por el “crecimiento” lento pero seguro  de la industria azucarera. Sin embargo, a partir del 1580, se reconoce que el jengibre compite al azúcar moscabado y el melao el lugar dominante en las exportaciones. A partir de 1590, se puede hablar de una generalización de la economía subterránea y el contrabando con los extranjeros que comenzaban a ocupar territorios abandonados del Caribe Occidental y Oriental. Recuerde el lector que entre 1595 y 1598, los ingleses atacaron dos veces la ciudad de San Juan, estimulando una visible sensación de inseguridad en la comunidad insular.

Los suplidores del tráfico ilegal eran los mismos enemigos militares y religiosos del Reino de España: Inglaterra, Francia, Dinamarca y Holanda. Los que aparecían como opositores políticos, desarrollaban lazos solidarios con la gente. La red de contrabando también incluyó suplidores españoles e hispanoamericanos, por lo que no trataba sólo de un fenómeno producto de la competencia internacional por el acceso a Indias. Se trata de algo más complejo.

El contrabando fue, en términos de la naturaleza de su praxis, una protesta contra el mercantilismo y la intervención excesiva de la Monarquía en el mercado. Representó un reto al  exclusivismo comercial español que adelantó un modelo de mercado y de tráfico libre de aranceles que tenía que ser atractivo atractivo para los colonos insulares. El resentimiento económico, sin embargo, no parece haberse politizado en aquel momento.

Las zonas más favorables de contrabando fueron las costas del Partido de San Germán y las de Coamo precisamente  por su distancia de la Capital. Pero el  puerto de la Capital tampoco estuvo exento de actos de tráfico ilegal. En muchos casos las autoridades militares responsables de frenarlo, toleraron la ilegalidad por las ventajas que representaba dicho espacio para sus ambiciones personales. Igual actitud adoptaron las autoridades eclesiásticas. El delito y el pecado eran ignorados por las autoridades a la luz del interés material de los involucrados.

La imagen que queda de la colonia durante el siglo 16 demuestra una vez más que la fidelidad del colono a España no es una premisa que se pueda asumir como evidente. Por el contrario, las fisuras y fragilidades del coloniaje fueron numerosas dada las autonomía de acción de una colonos que vivían en una acracia virtual.

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La esclavitud y la trata negrera: aspectos generales

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 11 octubre 2009


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

La esclavitud es el sometimiento de un ser humano a la voluntad de otro para fines laborales o de otro tipo. La esclavitud, tal y como se conoció en el mundo caribeño y americano, no reconocía la condición humana del esclavo. Visto desde un punto de vista amplio, la esclavitud deshumanizaba y cosifica al esclavo, en la medida en que lo trataba como una mercancía que en el mercado denominaban con el concepto pieza.

A lo largo de los siglos tanto el derecho civil,  el mercantil y el eclesiástico, legitimaron la institución. En la práctica, al igual que cualquier otra propiedad, el esclavo podía ser transferido o cambiado en el mercado, el producto de su reproducción era propiedad del amo o dueño, y el esclavo podía servir de garantía para obtener adelantos de dinero para la reinversión, es decir, podía ser hipotecado o empeñado.

Esclavitud_Uruguay

El esclavo fue utilizado en lo fundamental para fines laborales. El sistema mercantilista reconocía su capacidad productiva y su habilidad para aprender una diversidad de destrezas, incluso especializadas, como era el caso de la labor de químico o maestro azucarero de los ingenios y fábricas de azúcar. El trabajo esclavo era compensado con el sustento y, en la medida en que el sistema se desarrolló, con un jornal reducido en especia o en metálico.

La imagen que el amo desarrollaba de sí mismo ante el esclavo era la de una figura paternal que actuaba con los mismas facultades de un pater que, desde su superioridad, premiaba y castigaba acorde con las circunstancias. Su responsabilidad, bien cumplida o no, de sostener, alimentar, educar y cristianizar al esclavo, afirmaban esa posición de control que caracterizó a los esclavistas durante siglos. Las armas con las que contaba el amo para ejecutar el castigo y el correctivo eran muchas. El castigo físico fue solamente una manifestación de aquel poder que reproducía el autoritarismo del Estado y de la relación con Dios, en el marco del mundo laboral. El Estado y la Iglesia convirtieron esa praxis en códigos precisos que legitimaban aquella relación desigual.

El problema histórico de la esclavitud

Antiguamente se advenía a la condición esclava por diversas razones. Como producto de un acto de bélico o como consecuencia de una guerra de despojo. A veces incluso con el fin específico de cobrar deudas no pagadas. También se esclavizaba por motivaciones religiosas, como era el caso del Catolicismo que la justificó como un correctivo moral en aras de la salvación del alma. O por motivaciones culturales que, de un modo u otro, se imbricaban y legitimaban con argumentos raciales. La diferencia, la incapacidad de apropiar al otro desde una perspectiva plural, ha sido el caldo de cultivo de la esclavitud.

Las premisas básicas de la esclavitud son difíciles de comprender desde el presente.  En primer lugar, el esclavista, al margen de su fe o de sus concepciones de derecho, acepta que los seres humanos no son iguales ni en Estado Natural, ni ante Dios ni ante la Ley. Por eso se  le hizo tan cuesta arriba a la Iglesia Católica condenar formalmente la institución. Por eso incluso potencias caracterizadas por su liberalismo y democracia como Estados Unidos, sostuvieron la legitimidad el esclavismo hasta el siglo 19.

En segundo lugar, el esclavista presume que los seres humanos pueden ser igualados simbólicamente por medios rituales. Un medio válido de igualarlos era integrándolos al Pueblo de Dios o la Cristiandad mediante la conversión a la fe verdadera. Como se habrá visto, en las situaciones aludidas, ni la raza ni la cultura resultaban esenciales para la esclavitud. El  papel de la raza y la cultura como signo de esclavitud solo se fueron afirmando después de 1400.

EsclavosLos conflictos del siglo 15 pusieron en contacto pueblos etno-culturalmente distintos y desiguales. Los cristianos y los musulmanes, dos comunidades monoteístas radicales, tuvieron en el Norte de África un teatro principal de confrontación. Desde al África Mediterránea, los contactos con el África Negra se afianzaron. Los cristianos y los musulmanes vieron en el africano negro un ser susceptible de ser esclavizado. En cierto modo, su esclavización se reconfiguró como un deber moral que no se podía eludir en nombre de una presumida fe verdadera.

Al momento de las exploraciones iniciadas en 1492, la esclavitud del africano se había generalizado y con ello se echaron las bases de la idea de la esclavitud negra característica de los siglos 16 al 19 en América y El Caribe. No creo que sea exagerado indicar que el esclavismo musulmán y cristiano manifiesto en la experiencia portuguesa e inglesa, racializaron la esclavitud de manera radical. Los viajes de exploración y colonización, facilitaron la llegada de negros al Nuevo Mundo en la medida en que crearon un mercado laboral hambriento de brazos durante los siglos 16 y 17 especialmente en las colonias en que el Indio comenzó a escasear.

Los negros esclavos en América

Tan temprano como en el 1502, se autorizó la introducción de esclavos negros a La Española. Todo parece indicar que  la Corona desconfiaba de la institución, dado que  elaboró un estricto sistema de permisos que aspiraba a documentar la entrada de todo esclavo con el fin de controlarlos mejor. La pasión por la pureza racial propia de los hispano-europeos, debió ser un factor crucial en el diseño de aquella política.

Los primeros esclavos negros eran definidos en el mercado de acuerdo con el nivel de su relación con el mundo que los esclavizaba. Se trata de una clasificación etnocentrista simple que distinguía entre los aculturados y cristianizados –llamados ladinos o latinos-; y los  sin aculturar ni cristianizar provenientes directamente de África –conocidos como bozales-. En términos culturales, el ladino hablaba castellano y el bozal no. En términos semánticos, el concepto ladino sugería  un carácter astuto y pendenciero, y el bozal sugería la figura del tonto y el discapacitado. En la época aludida, un bozal se transformaba en ladino al cabo de más o menos un año de relaciones con los cristianos. Aprender la lengua, facilitaba el proceso de esclavización. El carácter despreciativo de los apelativos aplicados a los esclavos negros, reflejaba el carácter asimétrico de la relación entre las razas.

Para la cultura mercantil esclavista de la época, el ladino era una pieza entrenada y educada que se suponía más pasiva. El bozal, por el contrario representaba un costo extra dado que debía ser sometido y educado in situ. La idea de que los bozales eran rebeldes potenciales fue común. Pero las quejas documentadas de la época apuntaban que tanto los  ladinos como los  bozales se resistían al trabajo. El entrenamiento y la educación no hacían mucha diferencia. La necesidad de que los negros esclavos fuesen sumisos fue una utopía común durante 400 años.

En los primeros años del Imperio de Castilla, el esclavo era traficado por medio de suplidores portugueses. En 1518 Carlos I, autorizó la introducción en masa a las Antillas a razón de 4,000 al año y la institución se generalizó. La afirmación del poder hispano en tierras continentales –México- fue crucial en la decisión. Entre los años  1518 y 1886, más o menos 15 y 20 millones de negros fueron depositados en América en condición de esclavos. El porcentaje de muertos en los procesos de captura, en  la travesía y en los barracones era muy alto. Algunos especialistas sugieren que ello representó por lo menos 100 millones de negros africanos desarraigados por el mercado.

La esclavitud negra fue una de las bases de acumulación más importante en el camino hacia el capitalismo moderno. Del mismo modo, la pobreza endémica del África Negra se comprende mejor cuando se conoce este dato. Si los reinos africanos hubiesen estado en la posición de esclavizar a los blancos, la historia hubiese sido otra.

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Reconquista, conquista y viajes de exploración

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 4 octubre 2009


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Escritor e historiador

La guerra de reconquista marcó la actitud de los hispano-europeos en el proceso del encuentro con América y El Caribe. En el caso concreto de Puerto Rico, los “cristianos” fueron propensos a denunciar al aruaco insular y al natural como un infiel y a insistir en que debía ser convertido a la fe verdadera. Negarse ello no era una opción real ni para cristianos ni para infieles. La resistencia de los naturales solo sirvió para justificar el uso de la fuerza. Los textos de la conquista demuestran que la fuerza se aplicó sin escrúpulos en numerosas esferas.

La base ética de aquella actitud era la creencia generalizada de que el aruaco insular –y luego  el africano- no eran humanos. De hecho, la  conversión era un modo de humanizarlos. La metáfora de que convertirlos significaba humanizarlos convertía al bautismo en un pasaporte para la integración del indio, como le denominaban, en el Pueblo de Dios. Convertirlos a la fe verdadera era un deber moral impostergable que salvaría sus almas.

Otro elemento dominante era la idea de que los descubrimientos eran obra de Dios y que representaban un premio a los sacrificios ejecutados por los cristianos durante la reconquista. La Providencia había puesto las Indias en manos de los cristianos para su beneficio por lo tanto, los cristianos no debían posponer el cumplimiento de su deber de ampliar el Pueblo de Dios a aquellas tierras antes desconocidas.

exploracionesEfectos de los viajes de exploración

El resultado neto de los descubrimientos y viajes de exploración fue que dieron a los cristianos una ventaja geo-estratégica extraordinaria ante el poder musulmán. Lo más valioso  fue una ruta comercial alternativa a los mercados de India y China. Como se sabe, la ruta mediterránea –que pasaba por el Medio Oriente y el Norte de África- estaba en manos de musulmanes.

Los descubrimientos abrieron la posibilidad de una ruta atlántica. La concreción de ese proyecto no fue inmediata. La búsqueda de un istmo, un canal natural o un paso del Atlántico al Pacífico fue ardua. Los viajes de bojeo y la  circunvalando Sur América por el cono sur solo fue posible después de mucho tiempo. La ruta terminó siendo una de mar y tierra que combinaba el uso de embarcaciones de carga grandes con carreras de mulas, acorde con la geografía americana.

En el ínterin, los hispano-europeos y cristianos se dedicaron a la explotación de las tierras descubiertas. El Nuevo Mundo fue integrado al mercado europeo y aislado del mercado musulmán. Las formas del colonialismo moderno se fortalecieron en aquel momento. El Nuevo Mundo sería un suplidor de lujos y materias primas preciadas para los europeos. Aquel orbe en crecimiento también sería un mercado de consumo cautivo para los productos excedentes europeos. El proteccionismo de la producción de los empresarios peninsulares y la prohibición de la competencia de los productores de las Indias, fue un mecanismo de control muy eficaz. Lo que luego se llamó mercado libre era interpretado como una amenaza. Para ello se necesitaba un estado fuerte por lo que la Monarquía Autoritaria se afirmó: Carlos V y Felipe II son los mejores emblemas de aquel momento. El Nuevo Mundo fue sometido al capital comercial europeo: el mercatilismo moderno había hecho su aparición. Los beneficiarios inmediatos del proceso fueron las Monarquías Autoritarias Cristianas Castilla y Portugal.

La nueva situación aumentó el volumen de oro y plata en manos europeas y alteró el patrón de precios a nivel continental. Europa se fue convirtiendo en una zona económica capaz de competir con los grandes mercados del Sur y del Sudeste Asiático, el mítico Oriente Lejano. A la larga, India, China y Japón, quedarían a expensas del poder europeo. Los musulmanes perdieron mucho de su poder en aquella región. El  Mundo Moderno sería uno controlado por Europa Occidental.

Por último, los viajes de exploración provocaron un debate intelectual muy intenso. Las nociones geográficas tradicionales –la idea de origen trinitario de los 3 continentes- fueron revisadas. El hallazgo de culturas con las características de las encontradas en el Nuevo Mundo, puso en duda la idea del progreso unitario de la humanidad. La necesidad de explicar aquellos descubrimientos y administrar bien aquel espacio, estimuló una unidad más íntima entre el Estado y la Iglesia. En Castilla se convirtió a la Iglesia en una dependencia del Estado. Ello coadyuvó a crear un tipo de Estado Fuerte alrededor de la figura del Monarca

Conclusiones

Los viajes fueron una aventura geopolítica y religiosa que ayuda a fundar las bases del Mundo Moderno. La nueva situación animó la actividad empresarial hispana. Ese procesó vinculó al Estado -la Monarquía- y la Iglesia Católica, al capitalismo comercial ascendente.El Estado las autorizaba y apoyaba materialmente; y la Iglesia las legitimaba y obtenía beneficios concretos para el Pueblo de Dios.

Siempre se trató de viajes regulados mediante un Contrato o Capitulación en el cual se establecían los beneficios de la Monarquía y del Descubridor, y los deberes de ambos con la Iglesia Católica. Convertir a los infieles era un deber contractual. La explotación económica de las tierras americanas se administró desde la ciudad de Sevilla, lugar en el que se desarrolló un poderoso  gremio o cartel comercial. Desde allí se establecieron las pautas económicas de  todo el proceso.

Los procesos de conquista y colonización establecieron un régimen de propiedad que duró hasta el siglo 18. Igual que el mercado libre, la propiedad privada de la tierra era una rareza. Las tierras descubiertas eran propiedad personal del Rey o Reina –realengas-.  Los únicos sectores con acceso a tierra titulada eran los conquistadores de primera generación. La administración de las tierras era responsabilidad del Conquistador. Los  beneficios de la tierra se distribuían entre el Conquistador y la Corona. La Corona y el Conquistador se comprometían a difundir la fe verdadera. Una economía social eficaz podía garantizar a la jerarquía eclesiástica y al cura común una vida holgada. Recuérdese que el cura vive de los derechos de estola y de los servicios que ofrece en la cura de almas. La utopía imperial se afirmaba sobre aquellos preceptos. La realidad era, sin embargo, muy distinta.

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