Puerto Rico: su transformación en el tiempo

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Archive for the ‘Puerto Rico en el siglo 17’ Category

Economía de Puerto Rico durante el siglo 16

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 6 diciembre 2011


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

    Minas de plata del Potosí

En términos generales, la situación colonial favoreció, primero, la intervención del Estado, la Corona en este caso, en el Mercado. La idea del Estado como un artefacto todopoderoso y sagrado domina. La meta es proteger los beneficios de la Monarquía, actitud que se traduce en altas tasa de impuestos. En segundo lugar, se estimula el monopolio de la riqueza de las colonias y su explotación en beneficio de la Monarquía. El Mercantilismo se opone al mercado libre y a la competencia con terceros, por lo que consideran el Atlántico un Mar Cerrado. En tercer lugar, las fuentes más confiables de riqueza son el comercio con ganancia que se traduce en una balanza comercial favorable para la Monarquía, y la acumulación de oro y plata. Por eso se promueve la explotación minera y el comercio regulado por el Estado con el fin de que se venda más de lo que se compra en el marco del tráfico internacional. Por último, la ética laboral dominante desprecia el trabajo manual por lo que  garantizan que el mismo sea ejecutado por vasallos Aruaco-Taínos, o Esclavos negros, moros o indios, o Peninsulares pobres.

Los ciclos económicos: la minería (1509-1535)

En una primera fase los esfuerzos se concentran en la recuperación de minerales metálicos con un interés particular en los metales preciosos. La extracción de oro ofrece una diversidad interesante de escenarios. Se obtiene el mismo de los placeres o bancos de arena de los ríos en la conocida minería de ribera; se recolectan manualmente pepitas de oro de las zonas de desbordamiento de los ríos en la mineríade sabana; pero también se extrae de ciertos filones  aunque en menor cuantía. El producto se enviaba en bruto a Santo Domingo para ser fundido (1508-1510), pero luego de aquella fecha, se creó una fundición en la aldea de Caparra. El producto final eran lingotes o barras de relativa pureza que  se enviaban a la Península en barcos artillado.

Adjunto también se extrajeron metales como plata, estaño, azogue y plomo, también en menor cuantía y volumen. La crisis de la minería, generalmente marcada hacia el año 1535, ha sido explicada de diverso modos.  Me parece que las más confiables fueron la competencia de México y Perú en los reglones de la plata y el oro, superproducción que produjo una caída del precio de aquellos bienes y redujo los rendimientos del producto. El otro elemento crucial parece haber sido el encarecimiento de la mano de obra por la “escasez de indios” y los precios ascendentes de los esclavos negros.

Producción de minerales no- metálicos

En este renglón resulta notable la producción de sal de piedra en las áreas de Salinas, Guayama, Guánica y Cabo Rojo, elemento esencial para producir salazones. Las sales debían trasladarse a Caparra y su Puerto Rico con todas las dificultades que ello implicaba. España no autorizó la producción de salazones locales, con el fin de asegurar la venta de salazones de Sevilla y, más tarde, de la Araya en Venezuela, política que demuestra la naturaleza del proteccionismo mercantilista dominante. El otro factor limitante durante el siglo 17 fue la competencia de Bonaire, San Martín y la Tortuga , islas que terminaron en manos de poderes extranjeros.

Los ciclos económicos: la agricultura (1535-1650)

La agricultura de subsistencia en estancias familiares en tierras realengas fue una práctica necesaria y por lo tanto común. Las mismas eran trabajadas por labradores que cultivan los consumos básicos. La mesa del colono  incluía productos aruaco-taínos tales como yuca, yautía, lerén, maíz, piña y maní; productos africanos como guineo, plátano, gandul; y productos euro-asiáticos como arroz, habichuela, cebolla, naranjas.

La agricultura experimental se practicó con el fin de adaptar productos no tropicales al clima local. Era un modo de ajustar la naturaleza y la producción a la cultura alimentaria del europeo. Con ese fin se fundaron  granjas experimentales equivalentes a laboratorios agrarios.

Ponce de León auspició en El Toa o Río la Plata y La Mona una de ellas, la más conocida. Asencio de Villanueva administró otra en Utuado. En aquellos centros se domesticaron plantas aromáticas y especias como el comino, el anís y el culantro, viandas como plátanos y guineos, y la caña de azúcar. Los experimentos fracasados más notables fueron con el trigo, la vid y el olivo. Lo que no s epodía producir localmente, se importaba de Santo Domingo y Sevilla y luego también de Costa Firme.

La agricultura comercial se apoya en la caña de azúcar para exportar azúcar moscabada a Sevilla. Los cañamelares o ingenios azucareros aparecieron  en el panorama desde que en 1523 Tomás de Castellón fundó el suyo en la Villa de San Germán de Añasco. También hubo interés en producir tabaco para  fumarlo o mascarlo. Se reconocía que la hoja tenía valores terapéuticos dado que se usaba como antídoto del curare o anti-infeccioso o anti tetánico. La Iglesia Católica lo asociaba a los ritos religiosos de los aruaco-taínos por lo que su consumo de placer se interpretó como signo de herejía o hechicería en el siglo 16 y se prohibió su producción.

También se estimuló la cosecha de jengibre, arbusto y raíz originaria de la India. El jengibre se daba silvestre, no requería mucha inversión, y se usaba como condimentoestimulante en bebidas, y como  remedio expectorante en tisanas. Su producción fue prohibida porque competía con la caña de azúcar, política que favoreció que sus productores lo vendieran de contrabando a los enemigos de España. No fue hasta 1620 que se legalizó la producción y tráfico de tabaco y el jengibre .

La industria favorecida fue la caña de azúcar. La Corona la incentivó: en 1537 autorizó préstamos a bajo interés para los dueños de ingenios. También se autorizó a los Cabildos a repartir tierras reales gratis para los inversionistas. El panorama industrial estaba dominado por los ingenios de sangre, fábricas que usaban animales y esclavos como fuente de energía. Durante el siglo 16 se introdujeron nuevas técnicas o  fuentes de energía alternativas. Desde 1549,  Diego Lorenzo utilizó los ingenios hidráulicos en la colonia. En general, el crecimiento de la industria azucarera fue lento hasta el siglo 19. Las razones fueron diversas, como se deduce de la lista que sigue:

1)   La ausencia de un régimen de propiedad

2)   Las altas tasas de impuestos al producto

3)    La ausencia de un mercado libre pleno

4)    Los costos de la mano de obra esclava

5)    La violencia de los esclavos y los taínos y caribes

6)    El contrabando con poderes extranjeros

7)    El atraso tecnológico

En 1582 sólo había 11 ingenios funcionando, los cuáles producían 15,000 arrobas o 375,000 libras de azúcar morena. En 1644,  López de Haro menciona 7 ingenios; y en 1647  Torres Vargas menciona 7 ingenios en funciones.

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Documento y comentario: Carta de Fray Damián López de Haro (1644)

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 24 junio 2009


Carta del Obispo de Puerto Rico Don Fray Damián López de Haro, a Juan Diez de la Calle, con una relación muy curiosa de su viaje y otras cosas. Año 1644. (Fragmento) Tomado de: Aída R. Caro Costas. Antología de lecturas de historia de Puerto Rico, pp. 313-318.

… La ciudad está muy pobre, la moneda que en ella se gasta es de pobres porque es de cobre treinta y cuatro cuartos más delgados la mitad que los de allá dan por un real, por el real de a ocho llevan uno o dos reales de premio, y en toda la Isla no se hallarán 8,000 ducados de cuartos y 20,000 de plata porque ha siete años falta el situado de S. M. y uno que traían ahora dos años de 60,000 pesos lo cogió el enemigo. Yo entendí hallar 3,000 ó 4,000 ducados de la vacante y no he visto en dinero más que, 1,000 reales de cuartos, de pesos de plata 200. Por cuenta de diezmos me dan cazabe cada semana para que coma la familia y los pobres, que es el pan de esta tierra que la necesidad les ha enseñado a comerlo, pero a mí no me entra de los dientes adentro aunque lo hacen de diferentes modos y ponen a la mesa uno que es el más florido jaujao…

Y lo peor que a mi ver tiene la ciudad es que no hay una tienda donde poder enviar por nada, si no es que unos a otros truecan o venden o prestan lo que tienen: aunque lo vale 10 maravedís, el pan de cazabe vale real y medio cada torta, que tendrá dos libras y media; el maíz aunque no lo gastan en pan lo siembran y cogen, y vale diez y ocho y veinte reales la fanega.

Allá la tierra adentro hay unas aves tan grandes como gallinas y en el sabor y la bondad como perdices, a mí me han presentado tres o cuatro; pero 12 leguas de aquí dicen que hay muchas bandadas y que las matan a palos, pero la gente es tan holgazana que no quieren ir por ellas para venderlas; y lo mismo pasa en los pescados que aunque hay muchos y muy buenos, y yo he probado, sobre venderlos muy caros no hay quien se aplique a la pesca.

Todo el trato de esta Isla y la cosecha es de jengibre y está tan de capa caída que nadie lo compra ni lo quiere llevar a España.

En el campo hay muchas estancias y siete ingenios de azúcar, a donde muchos vecinos con sus familias y esclavos asisten la mayor parte del año, como en los lugares de Toledo sus herederos.

El año 25, saqueó el enemigo esta ciudad y se llevó hasta las escrituras de la Iglesia, y porque no le ofrecieron mucho dinero, quemó muchas casas y entre ellas la de la dignidad; pero el mayor trabajo fue el de la tormenta y tempestad que sobrevino el año 42, por el mismo mes de Septiembre que sucedió la de Burgos cuando derribó el crucero, porque aquí derribó la Iglesia y muchas casas, y en el campo arrancó muchos árboles y bahías; e hizo tan grande estrago que dejó esterilizada la tierra hasta hoy que vá volviendo en sí, y es de modo que a todo cuanto falta se disculpa con la tormenta y viene a ser tormento para mí, porque en virtud de esto me faltan todos los diezmos (de que S. M., Dios le guarde) me ha hecho gracia. … Y en conclusión, lo mejor que tiene esta ciudad son las brisas y el aire con que todos quedamos con salud.

…El vino, el vinagre, el aceite, el pan, con todo lo que es necesario para vestirse, viene por el mar, de Castilla o de la Nueva España; y aquí estamos tan sitiados de enemigos, que no se atreven a salir a pescar en un barco porque los coge el holandés.

Aquí llegaron de la Isla España dos fragatas que llevaban socorro a la de San Martín, habiendo salido tres, porque la una iba cargada de azúcar para Cumaná y luego que se apartó la cogió el enemigo y echó la gente en el agua a 20 leguas de aquí. Cuando yo llegué estaba sitiada la dicha Isla de San Martín y por la buena diligencia del señor gobernador de esta isla, que les envió socorro a tiempo que estaban ya para entregarse, levantaron el cerco; pero la voz general que corre es, que dichos corsarios quieren sitiar a Santo Domingo, y acá estamos con cuidado de que hagan allá el tiro y acá la suerte.

Muy grande es la necesidad que tienen estas Islas, de barlovento de que faltara en ellas la armada y pudiera hacer algunas presas de importancia y para sustentarse; hacer S. M. que de la Isla de Santo Domingo poblaran ésta de ganado vacuno, que como he dicho, la tempestad del año 42 acabó casi con todo, pero es tan fértil que con muy poco que le auxiliaran se volvería luego a poblar.

Mas, dejando aparte esto que toca al Gobierno, la familia lo pasa alegremente porque lo que falta de el sustento se suple en abundancia con otros de este país, como son, plátanos, arroz, azúcar, pescado, naranjas dulces que hay grande abundancia, y algunas terneras que se matan, pero con la humedad y calor de la tierra no pasan a tercer día.

Luego que llegué traté de confirmar, habiendo primero consagrado los óleos, de que tenían mucha necesidad. Hice órdenes generales y particulares con el indulto de Su Santidad porque había gran falta de sacerdotes. He comenzado a predicar y trato de visitar y hacer sínodo, luego pasaremos a la Margarita y a Cumaná, si Dios fuere servido, y de allí me prometo que podremos hacer algún regalo de cacao y perlas, que en esta Isla no se que haya más que jengibre y alguna azúcar.

Comentario:

Damián López de haro (1581-1648) perteneció a la Orden de la Santísima Trinidad, fue consagrado Obispo en 1643 y en junio de 1644 estaba en San Juan Bautista de Puerto Rico. Organizó el Sínodo Diocesano de 1645 y falleció de peste en un viaje episcopal en la Isla de Margarita. El fragmento pertenece a un carta particular escrita a Juan Díez de la Calle, Oficial Segundo de la Secretaría de Nueva España en el Consejo de Indias. La vinculación de Díez de la Calle con Puerto Rico radicaba en que un hijo suyo fue alférez en la Guarnición del Castillo de San Felipe del Morro. En la misma comenta sus impresiones en torno al Puerto Rico de su tiempo en un tono entre quejoso, burlón y cínico. El rechazo del Obispo al ambiente provinciano es notable en el texto.  El documento afirma la pobreza de la colonia, caracterizada por la desmonetización y el mercado subdesarrollado que depende del trueque. Responsabiliza a los insulares por ello dado lo poco industriosos u holgazanes que son.

Hace algunas observaciones sobre la economía resaltando el valor del jengibre, las muchas estancias y los 7 ingenios que existen en los campos. Recuerda a su corresponsal las dos tragedias más relevantes del siglo: el ataque holandés de 1625 y el huracán de 1642 del cual la isla aún no se había recuperado. Por último insiste en que la isla depende de las importaciones para suplirse de numerosos productos de consumo pero que las aguas del caribe son peligrosas en extremo por la amenaza de la priratería y los corsarios extranjeros. A pesar de todo, la colonia tiene un potencial sin explotar en productos de la tierra, frutos y verduras que el clima hace muy perecederos. El balance del texto da la impresión de un hombre educado que no tolera el ambiente provinciano de la pobreza colonial.

 

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

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    El sistema defensivo de San Juan (1625-1800)

    Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 19 octubre 2008


    • Mario R. Cancel-Sepúlveda
    • Historiador y escritor

    Después de la agresión holandesa de 1625, cesaron las agresiones extranjeras a San Juan Bautista. Hasta 1797 no hubo invasiones masivas a la colonia pero la militarización de la vida capitalina era considerable. Los componentes del sistema defensivo de San Juan eran varios.

    Primero, una Guarnición de soldados a sueldo con buen entrenamiento y bien armados, según se había dispuesto desde el siglo 16.

    Segundo, un Cuerpo de Milicias Urbanas reclutados entre la ciudadanía sobre la base de un sistema de servicio militar obligatorio. Se trataba de un cuerpo que dependía del voluntariado -ofrecían el servicio sin paga- y que carecía de entrenamiento militar formal y no andaba armado. En la práctica equivalía a un grupo de vigilancia civil.

    Tercero, un complejo y costoso sistema de Castillos o Fuerzas artilladas. En la vertiente norte, dominaban ElSan Felipe del Morro y El Cañuelo en Isla de Cabras. Entre ambos vigilaban la entrada e la bahía. El Castillo de San Cristóbal la zona de noreste de la isleta. Al sur se encontraba el Arsenal de La Puntilla, un polvorín cercano a la zona de los muelles. Al este estaba La Fortaleza, casa del Gobernador Militar al sur de la Puerta de San Juan. Y al este, el Fortín del Escambrón y los Fuertes de San Jerónimo y el El Boquerón, que miraban hacia el Condado y el Puente de San Antonio.

    Cuarto, un sistema de Murallas y Puertas Controladas que circundaban la ciudad. Se trataba de obras de ingeniería militar bien artilladas y con garitas de vigilancia ocupadas por francotiradores. El cuadro se completaba con cinco accesos controlados o puertas. Al norte estaban las Puertas de San José y Santa Rosa; al sur, la Puerta de San Justo o España; al oeste la famosa Puerta de San Juan cerca de la Fortaleza, que era donde se realizaban los actos oficiales de en ocasión de la llegada de un Capitán General nuevo; y al este, cerca del San Cristóbal, la Puerta de Santiago llamada de Tierra porque no miraba al mar.

    La fisonomía de San Juan era la de una ciudad amurallada que recordaba la organización y el control que se imponía en algunas ciudades tardomedievales en tiempos de guerra.

    san_juan

    Las reformas militares del siglo 18

    Entre el 1756-1763 las relaciones entre los poderes europeos fueron conflictivas. Las competencias comerciales y por el control del mundo americano fueron claves en aquel conflicto. España se vio involucrada en la llamada Guerra de los Siete Años, acto bélico que involucró, entre otros, a Francia e Inglaterra. La contienda favoreció a Inglaterra y tuvo unos efectos traumáticos tanto para Francia como para España.

    Francia perdió sus posesiones en la América del Norte. Del mismo modo, España perdió la península de la Florida aunque recibió la Lousiana Francesa a cambio de su pérdida. La negociación incluyó la devolución a España de la Isla de Cuba, que había caído en manos inglesas. Para España la posesión de Cuba era más importante que la posesión de la Florida, según se sabe.

    El beneficiario de aquella situación fue Inglaterra, poder que dominó la zona noreste de la América del Norte sin oposición. La nueva situación multiplicó su presencia y su influencia en la vida caribeña. La incómoda situación de España tras el conflicto, hizo que en 1765 se revisara el sistema de defensas de Puerto Rico a fin de ajustarlo a los nuevos tiempos. Con ese fin se envió a la colonia al Mariscal de Campo Alejandro O’Reilly.

    O’Reilly presentó un Informe detallado sobre la situación militar del territorio. En el mismo determinó que las defensas de la capital estaban en pésimo estado. Reconoció que la Guarnición vivía fuera del cuartel, dispersa en los barrios capitalinos y amancebados, lo cual interpretó como un problema de disciplina militar. Apuntó además que las Milicias Urbanas eran un cuerpo sin utilidad alguna.

    Para resolver la situación, ordenó el acuartelamiento de la Guarnición, la uniformó y rearmó. Fundó las Milicias Disciplinadas para sustituir las Urbanas, y ordenó que se les armara y entrenara para el combate. Del mismo modo, recomendó una inmediata inversión en infraestructura militar con el fin de mejorar las fortificaciones.

    Además de ello, recomendó una reforma político-administrativa crucial. Se trataba de la creación de unReglamento Político que sirviera de guía o protocolo para el gobierno de la colonia. La finalidad era que los Gobernadores Militares no limitaran su gestión a las cuestiones castrenses, sino que se ocuparan también de los asuntos civiles.

    La llegada a Puerto Rico en 1769 del Gobernador y Capitán General Miguel de Muesas, fue crucial. Muesas redactó en 1770 el referido Reglamento Político. La reforma creó un gobierno local con Tenientes a Guerra que alternaba con el sistema de Alcaldes y Cabildos donde no los había. Esa fue la reforma administrativa más importante en la colonia desde 1564. Su importancia radica en la voluntad de racionalizar las prácticas administrativas del territorio y hacerlas más eficaces y confiables.

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