Puerto Rico: su transformación en el tiempo

Historia y sociedad

  • Lo nuevo

  • Posts Más Vistos

  • Los mejores

  • Categorías

  • Historias y palabras

  • Visitantes

    • 882.969 hits
  • Comentarios de los lectores

    Imagen de Betances… en La americanización en Mayagüez…
    Imagen de Betances… en Betances y la epidemia del…
    Ismael Cancel en La Invasión de 1898: apuntes…
    yadiel en Transformaciones económicas y…
    Jose F. Bernal en Documento y comentario: Memori…
  • Archivos

  • Taller de trabajo

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a 3.568 seguidores más

Posts Tagged ‘Masonería’

El Ciclo Revolucionario y la Política en Puerto Rico (1814-1837) (Parte I)

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 27 noviembre 2008


 

 

 

Introducción

Las consecuencias de Ciclo Revolucionario Atlántico en las colonias son bien conocidos. En 1812 los liberales convirtieron al Reino en una Monarquía Limitada y Constitucional. La acción fue producto de un pacto social entre los Borbones,  un sector de los Burgueses, los Intelectuales y los Militares Liberales. El Poder Absoluto del Rey fue restringido por una Constitución, y se reconocieron los Derechos Básicos del Ciudadano. Con el fin de frenar la ola Separatista, invitaron a los Colonos a participar de la política peninsular mediante el envío de Representantes o Diputados a las nuevas Cortes. El efecto en los Virreinatos rebeldes fue nulo; no se depusieron las armas. Sin embargo, en las Capitanías fue eficaz: desmovilizó al Separatismo. En Puerto Rico y Cuba, la moderación dominó la política durante mucho tiempo. La Constitución de 1812 creó unas Cortes con Diputados Coloniales que tenían poderes iguales a los peninsulares. El sistema reconocía la Separación de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y afirmó cierta autonomía de la Cortes ante el Rey Fernando VII con lo que temporeramente frenaron su Autoritarismo.

Las Cortes de 1812-1814 tuvieron representación puertorriqueña. Allí estuvieron Ramón Power y Giralt, militar de San Juan, y José María Quiñones, empresario de San Germán. Sus proyectos, consolidados en su conjunto en la llamada Ley Power, fueron un esfuerzo modernizador bien pensado que habla bien de las clases dirigentes coloniales de aquel entonces. Bajo el sistema constitucional se organizó y profesionalizó la administración de la hacienda pública mediante la separación del cargo de Intendente del de Gobernador. Puerto Rico tuvo el equivalente a un Secretario de Hacienda y la recolección de impuestos fue más eficiente. También se creó la Diputación Provincial órgano compuesto por representantes de los diversos partido o distritos que asesoraba al gobernado en cuestiones administrativas. Se establecieron leyes comerciales liberales y se ordenó la creación de aduanas en Aguadilla, Mayagüez, Arecibo, Cabo Rojo, Ponce y Fajardo, puertos que habían sido mecas del contrabando en el siglo 18. Se abolieron las facultades dictatoriales de los gobernadores que los autorizaban a violar los derechos civiles de los súbditos o ciudadanos. También se limitó el poder de la Iglesia Católica aboliendo el Tribunal de la Inquisición y el pago obligatorio de diezmos. Por último Puerto Rico fue declarado Provincia Española y jurídicamente dejó de ser una colonia sin haber obtenido la independencia.

Las reformas fueron celebradas en Puerto Rico como un logro. Sin embargo no duraron mucho. Cuando Fernando VII regresó al poder en 1814 tras la expulsión de los franceses, no se ajustó a los cambios liberales en el Reino, restauró el absolutismo y abolió el régimen constitucional. Puerto Rico perdió buena parte de los derechos políticos adquiridos y volvió a ser una colonia. La inestabilidad política y económica dominaba a España. El costo material de la guerra contra los franceses en la península y contra los hispanoamericanos separatistas en América, drenaron el tesoro. Lo más problemático era que se había profundizado la desconfianza del Pueblo en el Estado. La pugna entre Liberales y Conservadores por quedarse en el poder, dominaba el panorama.

Los Liberales contaban con dos poderosos aliados. Por un lado, ciertos sectores del Ejército Español se constituyeron en una fuerza progresista. Por otro lado, numerosas Logias Masónicas que contaban con “hermanos” activos en las fuerzas armadas, ofrecieron un espacio ideal para el debate de ideologías prohibidas y para la conspiración. El Ejército y la Logias fueron dos esferas cruciales en la conformación del nacionalismo español moderno. Hacia el año 1820, aquellas fuerzas auspiciaron un golpe de estado en Cabezas de San Juan, Sevilla, en contra del absolutismo de Fernando VII. Su líder, un emblema de su época, fue el General y Maestro Masón Rafael de Riego. El Pronunciamiento Militar de Riego exigió al Rey Fernando VII varias cosas. Primero, la reinstauración de la Constitución de 1812. Segundo, el reconocimiento de libertades civiles conculcadas en 1814 al pueblo español tanto en la península como en las colonias. La necesidad de conservar los restos del Imperio justificaba aquella propuesta. El Rey Fernando VII se vio forzado a plegarse al cambio. Los historiadores llaman a aquel periodo el Trienio Liberal (1820 y 1823).

 

La situación en Puerto Rico tras el Pronunciamiento de Riego de 1820

Calle de San Juan

Para Puerto Rico la situación significó un retorno a la situación de 1812. El territorio fue reconocido como Provincia y tuvo, otra vez, derecho a enviar Diputados a las Cortes españolas. En la colonia se separó el mando militar del mando civil de modo que el país tenía dos gobernadores: uno para cada esfera en particular. En teoría ninguno debía imponerse al otro y ambos debían ser capaces de establecer un balance que garantizara las libertades sociales colectivas. Para el gobierno interno de la Provincia se instituyó una nueva Diputación Provincial para que asesorase a los Gobernadores, y se establecieron Ayuntamientos Electivos con lo que las comunidades entraron otra vez a escenario político mediante elecciones limitadas a los varones que fueran pudientes o adinerados.

A pesar de que el régimen admitió la Libertad de Prensa y Opinión, y permitió la circulación de panfletos, folletos y periódicos, no se facultó la organización Partidos Políticos o Grupos de Opinión: todavía se les veía como una amenaza. La prohibición de la discusión de asuntos espinosos como la cuestión salarial o la esclavitud o la separación de las colonias, continuó en pie. En la práctica se trataba de un sistema liberal moderado en extremo. Las autoridades, aunque liberales, temían al ejercicio de los derechos civiles plenos.

 

El decenio absolutista (1823-1833)

Fernando VII no se ajustó a la situación. En 1823 promovió una conspiración y apoyó una invasión francesa a España con el fin de derogar otra vez la Constitución y reestablecer el Absolutismo. Para legitimar el acto, animó a los conservadores españoles a apoyar la agresión extranjera y promovió el reclutamiento de 30,000 voluntarios para que, junto a los llamados Cien Mil Hijos de San Luis, una fuerza animada por el reino de Francia, tomaran el reino. El General Rafael de Riego fue capturado y ejecutado en la Plaza de la Cebada en Madrid. Las paradojas de la política moderna tienen en ese acto un modelo. Rey Fernando VII fue un activo antifrancés en 1808 cuando Francia representaba un factor amenazante con Napoleón Bonaparte a la cabeza. Ahora, en 1820 se apoyaba en un gobierno francés moderado para acceder al poder absoluto.

En Puerto Rico todos los derechos adquiridos en 1820 volvieron a perderse en 1823. La incertidumbre política se generalizó y la confusión fue la nota dominante entre las elites económicas de la colonia. El mando militar y el mando civil fueron reintegrados en el Capitán General Miguel de la Torre, una figura que para muchos historiadores sintetiza el autoritarismo, el antiseparatismo y la eficacia económica de un gobierno de mano de hierro. La tendencia de la colonia después de 1823 fue hacia el crecimiento económico a la vez que se intensificaron las relaciones con Estados Unidos. La falta de derechos civiles era notable, el separatismo fue estigmatizado y perseguido con intensidad y la moderación política se afirmó en el país. El gobierno español interpretó aquella moderación como fidelidad al Imperio. El nuevo gobierno tuvo también un fuerte contenido moralista y fundamentalista católico. Durante el mismo se persiguió la prostitución, labor que era legal desde principios de la era colonial, por consideraciones éticas y de higiene. El periodo de control de De la Torre es conocido como el “Gobierno de las Tres B’s”.


Posted in Constitución de 1812, Historia de Puerto Rico, Ley Power, Masonería, Puerto Rico en el siglo 19, Violencia política | Etiquetado: , , , , , , , | Comentarios desactivados en El Ciclo Revolucionario y la Política en Puerto Rico (1814-1837) (Parte I)

 
A %d blogueros les gusta esto: