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La Gran Depresión de 1929: violencia y sociedad

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 12 abril 2009


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

policia_insularPero la violencia no fue un coto cerrado dominado por nacionalistas. Entre 1930 y 1939 la conflictividad social se generalizó. El hecho es que la violencia política y la violencia social fueron comunes. Igual que el PN de PR utilizó aquella coyuntura para promover su causa, los socialistas rojos y los comunistas también promovieron las suyas. La incertidumbre provocada por la Gran Depresión estimuló la revisión ideológica en todas direcciones.

Violencia y sociedad

Uno de los escenarios más comunes entonces fueron las protestas de consumidores. La activación de los mismos fue notable entre los años 1933 y 1934, dada el alza desmedida en los precios luz, teléfono y la gasolina. La actitud de los consumidores organizados reflejó una interesante apropiación de las tradiciones de resistencia en el país.

El siglo 19 puertorriqueño había estado lleno de sociedades incendiarias, sociedades abolicionistas, sociedades del boicot y grupos rurales violentos como los famosos “tiznados” o “sediciosos” que estaba activos desde 1895. En su momento los consumidores adoptaron el boicot al pago de las facturas de luz y acordaron con los pequeños y los medianos comerciantes de la capital, ejecutar apagones voluntarios en sus propiedades. Aquellos actos de resistencia pacífica se combinaron con atentados explosivos contra plantas eléctricas.

Del mismo modo, los llamados “Comités de Defensa Social” estimularon el boicot contra el servicio telefónico por su alto costo y su mala calidad y amenazaron con sabotear las líneas e incomunicar San Juan. Los costos de la gasolina provocaron que se declarara una huelga de choferes públicos todo los cual, combinado con un boicot del combustible fue muy eficaz. No creo que deba recordar que la telefonía, el combustible y la energía eléctrica eran servicios ofrecidos por poderosas compañías estadounidenses.

Lo más interesante de aquella situación era que la gente actuaba como consumidores insatisfechos. En cierto modo, reconocían que el corazón del sistema capitalista era el “consumo” por lo que el boicot o “no consumir”, era el modo idóneo de enfrentar el poder del capitalismo. La meta de aquella lucha no era la independencia o el socialismo sino un mercado justo” que ofreciera acceso igual a todos los consumidores.

¿Cómo enfrentó el gobierno la crisis? Del mismo modo que enfrentaría el reto nacionalista revolucionario. Los grandes intereses recomendaron en diciembre de 1933 al gobernador que activara la Guardia Nacional y al 65 de Infantería para ayudar a las empresas contra los trabajadores. El gobierno respondió movilizando más efectivos de la Policía Insular, autorizando el nombramiento de 150 agentes especiales anti-motín y autorizando el uso de la Guardia Nacional en los conflictos generados por los consumidores.

En aquel momento, la alta dirección del Partido Socialista (PS en adelante), que estaba en el poder como parte de la Coalición Puertorriqueña, solicitó a sus militantes que no participaran de las protestas y el boicot generados por los consumidores y se alinearon al lado del gobierno y los grandes intereses. Los socialistas radicales no tuvieron más remedio que apartarse del PS.

Violencia y protestas obreras

Entre 1934 y 1938 las luchas obreras se radicalizaron en dos nervios del capitalismo: la industria azucarera y los muelles. Como se sabrá la industria azucarera y el comercio fueron los dos grandes pilares de la presencia americana en el país desde 1898.

En diciembre de 1933, se declaró un paro en la Guánica Central. Hacia el mes de enero de 1934, la huelga dominaba hasta las centrales del Oriente del país. Las protestas de los trabajadores era las típicas: los salarios bajos y la necesidad de de se diseñe un salario uniforme para la industria, el trabajo a destajo o por ajuste que subyaga la labor del trabajador en beneficio del propietario, y manifiestas su oposición a las tiendas de la central y al hecho de que el patrono pretende pagar el trabajo en especie y no en dinero.

La violencia afloró de inmediato en la forma de la quema de cañaverales y, hacia el año 1935, el estado reconocía que había 9,474 obreros en huelga.No se reaccionó distinto que con los nacionalistas revolucionarios y los consumidores. El gobierno y los grandes intereses favorecieron el uso de rompehuelgas protegidos por la Policía Insular en los centros de trabajo. Los trabajadores desplazados, viéndose en la necesidad de detener la producción, respondieron con más violencia. El Gobernador incluso consideró pedir el envío de tropas al Ejército de Estados Unidos al país para asegurar la producción.

En 1938 el escenario de la huelga se trasladó a los muelles, eventualidad que paralizó el comercio local e internacional. El gobierno movilizó la Policía Insular y reiteró la política aplicada al para en el sector azucarero: ordenó a la Policía Insular proteger a los rompehuelgas y a las Navieras con el fin de mantener abierto el tráfico. La violencia entre trabajadores y policías, y obreros radicales y moderados fue común entonces. La Federación Libre de Trabajadores (FLT) y la Committe for Industrial Organization (CIO) se desprestigiaron ante la clase obrera. El socialismo amarillo del PS estaba herido de muerte.

Conclusiones

Nacionalistas, consumidores y obreros protestaron en los años 1930. Todos recurrieron a la violencia en algún momento. La reacción del gobierno y los grandes intereses no fue distinta ante ninguno de ellos. La violencia del Estado estaba legitimada por su hipotético papel de sostenedor de un orden. Su carta de triunfo a la hora de la pacificación o represión fue su acceso a la Policía Insular, la Guardia Nacional y el Ejército de EU en caso de necesidad.

El ascenso del populismo dependió de su capacidad para convencer a aquellos sectores de que había una esperanza de cambio que podía prescindir de la violencia y volver a confiar en Estados Unidos. Es probable que convenciera a los consumidores y a los trabajadores. Pero a los nacionalistas nunca los convenció.

Una respuesta to “La Gran Depresión de 1929: violencia y sociedad”

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