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La americanización en Mayagüez (1898-1900)

Posted by Mario R. Cancel-Sepúlveda en 23 abril 2010


  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

Los aspectos más gráficos del proceso de asimilación que se gestó en el centro urbano fueron la visible sustitución de símbolos y la reinterpretación de los significados del pasado que estructuró el nuevo poder. El interés por rebautizar las calles del casco urbano, en adquirir un cuadro del libertador George Washington para el Ayuntamiento propiedad del artista separatista Félix Medina, o en distribuir banderas de Estados Unidos en las escuelas al comienzo del año educativo, que se había retrasado hasta diciembre más o menos, tampoco es un asunto del todo inesperado.

Detrás del proyecto de rebautizar las calles había un curioso conjunto de símbolos y valores en construcción que pueden agruparse del siguiente modo. El primer componente era un selecto grupo de nombres y símbolos tales como Washington, padre de la independencia; Samuel Morse, quien había residido en Puerto Rico y era una de las figuras paradigmáticas de la modernidad a la que se aspiraba; y William McKinley, presidente de aquella nación, entre otros. El segundo dispositivo consistía en un par de fechas que debían marcar fronteras entre lo que se dejaba atrás y lo porvenir: el 25 de julio, fecha de la invasión, y el 11 de agosto, día del arribo de las tropas americanas a Mayagüez. El tercer punto de conexión incluía conceptos cargados de promesas como Libertad y América, noción que era una traducción de Estados Unidos. Por último estaban los nombres de ciertos puertorriqueños considerados adelantados del proceso de anexión tales como José F. Basora, Pedro G. Goico, Manuel Corchado, Ramón E. Betances y Juan Rius Rivera. La intención era integrar aquellos signos a la cotidianidad del mayagüezano común en la medida en que se les afirmaba monumentalmente. Las reminiscencias del pasado hispánico se limitaron a Santiago Méndez Vigo y Segundo Ruiz Belvis quienes habían ganado un espacio en la tradición mayagüezana por otras causas que eran más tolerables para el nuevo poder. De hecho, ambos eran considerados figuras de gran relevancia cívica para la ciudad primero que nada.

La pretensión era que los nuevos nombres viniesen a sustituir los tradicionales calle Iglesia, de La Candelaria, San Antonio y San Rafael, todos traductores de valores católicos oficiales y populares que retrotraían a la colonia a un referente que se quería sustituir y olvidar. Del mismo modo se intentaba rebautizar las calles del Sol, de la Luna, de la Salud, de Jardines, del Río, que eran nombres que se reiteraban en los pueblos españoles como una tradición secular. Alguna resistencia debió producir todo el proceso dado que el 18 de agosto se insistía en el mismo no se podía “hacer…festinadamente”.

El 18 de agosto comenzó aquel proceso de sustitución de símbolos pero todavía el 28 de julio de 1899 no se había resuelto por problemas aparentemente burocráticos. Un procerato supuestamente revolucionario había sido reinventado para que se percibiese al lado de los estadounidenses y sus aliados, mientras el artista Julio Medina, bajo la consigna de “Patria y Libertad”, y José Espada Avilés de Yauco, se competían la subasta de los rótulos de las calles. El referente mítico-heroico estaba en proceso de ser sustituido a través del poder que ofrecía la ciudad y sus estructuras a fin de garantizar su permanencia en el territorio colonial. La ciudad seguía siendo útil en el proceso de construcción de imágenes.

En Mayagüez, de hecho, la mayor parte de los cambios propuestos no subsistieron. A pesar de que los nombres Basora, McKinley, 11 de agosto y Libertad todavía son parte del lenguaje urbano de la ciudad según lo propuso el Consejo Municipal de agosto de 1898, una parte significativa de sus calles conservan los nombres que tenían desde la década de 1840 cuando la misma fue reconstruida bajo la protección del gobernador Santiago Méndez Vigo. Mayagüez era una comunidad profundamente conservadora donde la tradición hispánica había echado raíces verdaderamente profundas a pesara de la fachada anexionista.

Tomado de Mario R. Cancel, “Vida ciudadana y apoderamiento: la invasión de 1898 en 1898” en Historias marginales: otros rostros de Jano (2007) Mayagüez: CEPA.

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Una respuesta to “La americanización en Mayagüez (1898-1900)”

  1. […] En 1898 las autoridades estadounidenses reconocieron la potencia de Betances y su peculiar dualidad. El médico había sido el adversario más notable de España. Pero también era el abolicionista y el demócrata que recordaba lo mejor de los ideales republicanos de la era de la Guerra Civil y la lucha por la Federación. En Mayagüez el gobierno militar lo celebró usando su nombre para designar una calle urbana. […]

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